Bueno, pues para el que no me conozca, la música para mí siempre existió, siempre estuvo ahí. No hace falta pasar por OT, ni decirlo cada dos por tres como hace mucha gente, o irme a tocar al metro. Aunque lo del metro estaría bien. Si tuviera voz, claro…
Digo que siempre estuvo ahí porque es totalmente cierto. Desde pequeñito me gusta la música. De hecho, antes de ser un adolescente tímido fui un pequeñajo resultón, un joven cantante que deleitaba (eso espero) a los suyos con “Santa Lucía” (creo que se llama así) de ¡Miguel Ríos! Y aún hoy siento algo especial al oírla.
Ahora mismo escucho Radiohead, oh Dios, gracias por ese grupo. Uno de los mejores. Porque en esto del arte escoger sólo a uno es simplemente ridículo. Escucho Talk Show Host, y me lleva a esos días en que estudiaba en Cádiz mi primera carrera. Y me lleva perfectamente, yo, más joven, tan chico, inocente, por la vida con mi walkman sony y mi cinta de cromo. Parece que fue ayer, pero ha pasado el tiempo. Han pasado diez años.
Viví los ochenta a través de mi sister, y pude disfrutar de grupos míticos como Hombres G, La Guardia, No me pises que llevo chanclas, The Cure (esos mi hermana de refilón, ahí yo comenzaba a distanciarme), Black, Bananarama, Charles and Eddie, London Beat, Technotronic, Radio Futura…
Los noventa a través de mí mismo, la mejor forma. Radiohead, Calamaro, Los Rodríguez, Jorge Drexler. Comenzar a hacerse mayor, o a tener respondabilidades. Toda una aventura.
Y lo que llevo de esta década, pues más Radiohead, más Calamaro, y más y más bandas sonoras: Travis y Coldplay me acompañaban calle abajo después de dejar a mi ex en casa mientras contaba mis pasos al ritmo de sus canciones, Billie Holiday me adornó algunas noches inolvidables, o Duke, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan…
Y tantísimos que ahora no recuerdo, como me pasa siempre que me pongo a hacer memoria. Siempre han estado ahí, en los buenos momentos, en los malos, cuando estudiaba, cuando limpiaba, cuando trabajaba, cuando conducía, cuando descansaba, en la calle, en la playa, qué sé yo. Acabo antes si digo cuándo no escucho música, y es cuando duermo. Y porque es incompatible, que si no…
Fíjate. Ahora estoy escuchando We suck Young blood, del In Rainbows, y hemos llegado al tercer minuto de canción, y me han pegado un cambiazo impresionante en el ritmo, que han acelerado, para a los quince segundos decelerarlo otra vez. Estos tíos, me van a perdonar, son la poya.
Estamos en ALEATORIO, y a ver qué me sorprende… vaya, Radiohead otra vez, claro, con toda la discografía en el ordenata, es probable…
I don´t wanna be your friend
I just wanna be your lover
No matter how it ends
No matter how it starts
Es decir, House of Cards, otra vez del In Rainbows… pero para no enrollarme, le doy a la siguiente, a ver qué pasa… y de verdad que no es coña, pero suena Thinking about you, pero en directo, On a Friday. Qué voy a decir de esta canción.
Ya tras Depeche Mode, Love of Lesbian. Y tras Nirvana, Spinetta. Y ahora Roses de Outkast. En el Cielo, de verdad, tiene que haber, por fuerza, por definición, mujeres, tabaco, alcohol y música.
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1 comentario:
Vaya, que estás destinado a Radiohead. Qué buenos son...
Es curioso cómo podría ser la historia musical de nuestra vida. Tan variada. Seguro que mucha gente de nuestra quinta no recordaría a esos grupos, sin embargo, para mí, también son los que le pusieron la banda sonora a esos años. No necesariamente mis favoritos, pero sí los que van unidos a muchos recuerdos.
A ver si le pido a mi hermano el singstar 80's y 90's y nos hartamos de reir.
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