Echo de menos a Kurt Cobain. No es que tengamos muchas cosas en común, pero a veces extraño esa cosa tan rara que era el grunge. Porque en los noventa, muchos éramos grunge. En mi caso, hacia adentro. Esto es, endogrunge (sí, me encantan los neologismos). No es que me pusiera esas rebecas, esas camisas de leñador, eso... esos atuendos. Ser grunge para mí era toda una filosofía de vida, barata, puede, pero filosofía al fin y al cabo. Eran los noventa, éramos jóvenes, teníamos futuro e ilusiones,al menos en potencia. Poco queda de eso.Ser grunge era ser raro: por una vez en la vida se cantaban canciones que hablaban de soledad, exclusión, desánimo, apatía... carne de consumo adolescente. Yo ya era de espíritu melancólico, normal pero tendente al desánimo, y claro, se pone uno a escuchar un buen día a Nirvana... y una cosa lleva a la otra. Y resultaba curioso que con toda la vida por delante nos sintiéramos tan perdidos, tan sumamente perdidos en un mar de adultos que vivían en la habitación de al lado, a unos diez millones de años-luz.

Ahora todo ha cambiado. Nadie se acuerda del grunge, y si se acuerda es en plan "ah, sí, que pintas", o "joder, cómo pasa el tiempo". Siempre es igual la gente, apostando a caballo ganador. A mi la vida me sigue pareciendo maravillosa, y una puta mierda. Nunca las consideré categorías mutuamente excluyentes. Y muy injusta. Pero ya no duele. No tanto. Supongo que he madurado. O me he vuelto más falso. Más adulto.
Él se quedó congelado en el tiempo, como hacen los mitos.
Y es que además, qué injusta es la vida, qué injusto el arte. Si cuento cómo bebo, fumo y follo probablemente a nadie le interese. Pero hay formas y formas. Ahí está Bukowsky. Y una legión de gafapastas.
No eres nadie si la plebe te ignora, y la plebe suele ser, en cuanto a gustos artísticos se refiere, muy mierda. Muy cortita.
Vamos, que traga con lo que le echen. Joder, que la Esteban es la princesa del pueblo.
Por eso y muchas más cosas. Porque soy un tipo fiel, qué le vamos a hacer, porque elegí el lado sensible de la vida (y ese sí que acojona, aunque no venda tanto, querido Lou), porque soy del atleti y cadista, porque me jode sobremanera la injusticia, el hambre, la guerra, la falsedad, la codicia y un montón de cosas más necesito a veces que alguien grite conmigo que la vida es una puta mierda, porque lo sabemos, porque desahoga, porque somos muchos, porque aunque estemos solos así sabemos que lo estamos, pero un poco menos.
Por eso y muchas más cosas echo de menos a Kurt Cobain.


