miércoles, 28 de abril de 2010

Echo de menos a Kurt Cobain

Echo de menos a Kurt Cobain. No es que tengamos muchas cosas en común, pero a veces extraño esa cosa tan rara que era el grunge. Porque en los noventa, muchos éramos grunge. En mi caso, hacia adentro. Esto es, endogrunge (sí, me encantan los neologismos). No es que me pusiera esas rebecas, esas camisas de leñador, eso... esos atuendos. Ser grunge para mí era toda una filosofía de vida, barata, puede, pero filosofía al fin y al cabo. Eran los noventa, éramos jóvenes, teníamos futuro e ilusiones,al menos en potencia. Poco queda de eso.
Ser grunge era ser raro: por una vez en la vida se cantaban canciones que hablaban de soledad, exclusión, desánimo, apatía... carne de consumo adolescente. Yo ya era de espíritu melancólico, normal pero tendente al desánimo, y claro, se pone uno a escuchar un buen día a Nirvana... y una cosa lleva a la otra. Y resultaba curioso que con toda la vida por delante nos sintiéramos tan perdidos, tan sumamente perdidos en un mar de adultos que vivían en la habitación de al lado, a unos diez millones de años-luz.

Ahora todo ha cambiado. Nadie se acuerda del grunge, y si se acuerda es en plan "ah, sí, que pintas", o "joder, cómo pasa el tiempo". Siempre es igual la gente, apostando a caballo ganador. A mi la vida me sigue pareciendo maravillosa, y una puta mierda. Nunca las consideré categorías mutuamente excluyentes. Y muy injusta. Pero ya no duele. No tanto. Supongo que he madurado. O me he vuelto más falso. Más adulto.

Él se quedó congelado en el tiempo, como hacen los mitos.
Y es que además, qué injusta es la vida, qué injusto el arte. Si cuento cómo bebo, fumo y follo probablemente a nadie le interese. Pero hay formas y formas. Ahí está Bukowsky. Y una legión de gafapastas.
No eres nadie si la plebe te ignora, y la plebe suele ser, en cuanto a gustos artísticos se refiere, muy mierda. Muy cortita.
Vamos, que traga con lo que le echen. Joder, que la Esteban es la princesa del pueblo.

Por eso y muchas más cosas. Porque soy un tipo fiel, qué le vamos a hacer, porque elegí el lado sensible de la vida (y ese sí que acojona, aunque no venda tanto, querido Lou), porque soy del atleti y cadista, porque me jode sobremanera la injusticia, el hambre, la guerra, la falsedad, la codicia y un montón de cosas más necesito a veces que alguien grite conmigo que la vida es una puta mierda, porque lo sabemos, porque desahoga, porque somos muchos, porque aunque estemos solos así sabemos que lo estamos, pero un poco menos.

Por eso y muchas más cosas echo de menos a Kurt Cobain.

martes, 20 de abril de 2010

Me habéis ganado

Yo sólo quiero acabar. Ya no quiero ni buenas notas, ni buenas prácticas ni nada. Sólo quiero acabar. Irme. Acabar. Del todo. Poner fin a este teatro que es esta carrera tan bonita...
De nuevo me han bajado nota. De 6,20 a 6. Campana de gauss... qué casualidad, en mi contra. Qué casualidad, vete a saber a favor de quién. De nuevo dos clases examinándose, de nuevo en una vigilancia a tope y de nuevo en la otra libre albedrío.
Y dicen ahora que las prácticas te pueden subir un punto. Eso lo dicen ahora, una vez hecho el examen. Vete a saber a favor de quién.
Apuesto que de mi grupo de 3 de prácticas, que hicimos absolutamente lo mismo todo el tiempo, al que menos le suben es a mí... quizá me equivoque, pero vamos... ya me pasó lo mismo, o cosas parecidas, en otras asignaturas.
Me han dado una Erasmus, la tercera opción que pedí, en Italia, 9 meses. Me dijeron que si te daban la de 9 meses podías cambiarla por una de tres, en verano, con la que convalidabas las prácticas de sexto, con lo que ¡oh dioses! le ganabas así como medio año más al MIR...
Me dicen por correo que no, que es imposible. El año pasado lo era. Este áño no. Vete tú a saber a favor de quién es todo esto. Te doy una pista de a favor de quién no: de mí.
Y es que os juro que sólo quiero acabar. Me han ganado. Han podido conmigo. Tragaré con lo que me echen. Porque no puedo hacer nada. Porque tengo que aguantar que van a beneficiar a quienes quieran, y ya está. Porque no se puede jugar en la liga de los hijos de. Así de simple.
Ser mejor médico, hacer mejor las prácticas. Saber los principios activos, saber los nombres comerciales, defenderte con las analíticas y las placas, hacer una BUENA historia, una en condiciones... da igual, nadie te valora eso, nadie te dice "Eres bueno, chico, tendrás peor expediente pero tienes madera". Ni de coña. Pasan de ti. Eres invisible, como invisible fue el gran Vitote, lo digo con ORLgullo, lo fue. Ya no. Porque él acabó. Empieza, pero acabó el teatro. El tour, con esos puertos de primera que tan bien narraba. Igual que Sophie, experta en todas esas cosas que esta faculpuaj te hace. Veterana de una guerra que algunos hemos perdido nada más subir el primer escalón, bajo la mirada de Pedro Virgili.
Que no me den la Erasmus de 3 meses y al final se la den a otro no me sorprendería. Sabré que si no he acabado esta carrera en 5 años no habrá sido por incapacidad, sino por lo de siempre.
Algunos jugadores somos carne de banquillo. Y estos titulares nunca se lesionan.

sábado, 17 de abril de 2010

Resumen muy resumido (y algo poético)

Llegó la primavera
sin avisarnos
se fue igual el otoño,
sin sobresaltos.

Igual vendrá el verano,
prudente
a achicharrarnos.

Igual se irá de nuevo,
un nuevo áño.

Y como siempre todo
todito todo
se nos repite.

Hasta que al fin un día,
coge la vida,
va
y nos dimite.