sábado, 26 de febrero de 2011

Vuela ebrio

Vuela ebrio entre los valles
de la vida porque
apenas nos queda nada sabes
que estamos rodeados de desidia
y la infelicidad teje sus hilos con espantosa
y cadavérica diligencia.

Vuela ebrio corre y dile
a esa chica o ese chico que te gusta
que quieres vivir y que no te asusta aunque te asuste
vuela ebrio solemne y erguido porque
realmente eres lo único que tienes, mi amigo:

ni a tu amante ni a tu padre ni a tu madre
ni vecinos ni pandillas ni consortes

porque estás sólo ante el devenir, empiece
o acabe el baile

vuela vuela ebrio por donde quieras
pero vive intensamente cada instante
que son sólo eso, instantes,

lo que nos queda.

jueves, 24 de febrero de 2011

There There

Podría escribir sobre quinto. Escribir, por ejemplo, nos llueven los exámenes durante todo el año, no aprendemos casi nada y no paramos de estudiar. Que querría tener una vida. Podría escribir cosas como esas.
Pero me temo que el blog empiece a ser aburrido. Monótono. Claro que por otra parte es normal que así sea, estudiar Medicina es lo que tiene. Ojo, que escribo Medicina con mayúscula, aunque cada vez me tira más escribirla con minúscula. Porque queridos amigos, la universidad suele ser un engaño. Por supuesto, sólo puedo hablar por lo que conozco, esto es, la de Cádiz y la UNED. Y bueno, se estudia, algo (algo) se aprende, y poco más.
Conozco aunténticos cenutrios con título universitario. Y se creen que saben muchas cosas y que son hasta importantes.
Casi dos carreras y media me avalan, y la verdad, esto apesta. Incultura, aprendizajes de memorieta, compadreo y enchufes, amiguismo, y lo que es peor: inquietud cero. Este es a mi modo de ver el universitario de hoy.
Puede que penséis que estoy siendo injusto, quizá así sea. Quizá no.
Bah, don´t make me talk, picha.
Cuando era pequeño tenía el ideal de la Universidad con mayúsculas, ese sitio cuasi sacrosanto donde el conocimiento (y la inquietud, la sed de conocimiento) rebosaba por cada esquina, por cada poro.
Como decimos por aquí, un mojón pa mi.
Así que si algún estirado premediquillo o mediquillo me está leyendo o me lee o le comentan algo de este post, que se mire seriamente sus adentros y haga examen de conciencia. Porque nadie nace sabiendo, y nadie trepa en este país si no pisa alguna cabeza.
Less wolves, caperucita.

viernes, 18 de febrero de 2011

Buelta a lanormalidad

Todo se acaba.
Incluso un sueño, todo
tiene fin,
incluso la esperanza,
sobre todo
la esperanza.

Éso
que dicen es lo último que se pierde
hemos perdido.

Teníamos sólo sueños, eran
nuestro patrimonio.
Tuyos y míos, sólo tuyos
tan íntimos como el respirar
o como un peristaltismo.

Pero se acaban.
Los sueños acaban acabándose.
Y qué demonios queda luego?

domingo, 13 de febrero de 2011

Nota mental: no olvidar

Seguramente
como el otoño hace caer las hojas
se irán estos recuerdos.

Recuerdo
el día en que te dije
algo
alguna tontería,
queda conmigo, por ejemplo.

Seguramente
quizá fui sólo anécdota.

No sabías,
porque nadie sabe este detalle
que hace treinta años
que no me estilaba por estos ritos.

Da igual,
hablarte, aunque suene triste y a poco
fue suficiente,
hablarte
y renacer,
seis años después, infartos o no,
renacer en tu sonrisa.

Da igual la negación -muy elegante-
lo que importa es el gesto, el mío: denota vida
lo cual dice bastante.

Por cierto, seguiré
intentando caerte bien,
por si cae algo.

Quien sabe si la vida, impertinente
o impenitente,
nos tiene algo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Me cago en la gente que gestiona las becas

Defeco. Me cago en ellos. Ojalá esto fuera más que una metáfora y la mierda resbalara o resbalase por sus caritas.
Porque estoy hasta la polla de que me denieguen la beca y tenga que ver/oir/oir por terceras personas casos de gente que se va a comprar una moto, ropa, un coche, un ordenata, una consola, una polla en vinagre.
Porque después de cinco años currando y estudiando, sin padrinos, dos de ellos simultaneando una carrera como Medicina y el curro a 100 kilómetros, y los otros dos justo acabando el curso y poniéndome a currar como un mono, me dicen que si paso tres meses en casa es que soy dependiente (de mis padres, se entiende). Lo cual es falso, porque si no no sé qué coño hago dejándome todos mis putos ahorros en esta carrera. Quizá debí mentir y no rellenar esa casilla, y todo sería más fácil.
O quizá debiera alquilar una casa en verano y no vivir en la de mi familia, aunque esté a 15 minutos de mi hospital y me ahorre una pasta gansa que no me sobra.
Anda y que os den por culo, mancha de mafiosos hijos de puta.
No puede ser que gente que declara lo que le sale de los cojones goce impunemente de becas para gastos totalmente superfluos mientras los que nos dejamos los cuernos no tengamos nada de ayuda, o todos moros o todos cristianos.
Pero este país hace mucho que ignora el concepto de igualdad. Como otras tantas cosas.
No me quiero repetir: que os den por culo. Me cago en vosotros.