http://prosiland.blogspot.com.es/2012/05/we-salute-you.html
Muchas gracias, abrazo grande teletubbie
viernes, 25 de mayo de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
Choque
Salvando las distancias
para que me entiendas
me chocan bien dentro
un Benedetti y un Bukowsky:
yo estoy en medio
una especie de Buketty
o quizá un Beneski
(tengo mis días/noches)
en todo caso,
salvando las distancias
(reverencia)
(reverencia)
salvando las distancias.
para que me entiendas
me chocan bien dentro
un Benedetti y un Bukowsky:
yo estoy en medio
una especie de Buketty
o quizá un Beneski
(tengo mis días/noches)
en todo caso,
salvando las distancias
(reverencia)
(reverencia)
salvando las distancias.
El pasajero oscuro
Yo soy oscuro
tengo el alma negra, pérfida
susurra imprecaciones
lastima vendettas y mata sueños de papel
desvencijado como libros de viejo
y tengo
días buenos y días malos.
No hay arcoiris aquí adentro.
Bebo cerveza
para intentar apagar los fuegos que la queman
no surte efecto
y el tiempo pasa inexorable.
Quizá seas tú
esa persona o no
la que
con algo de pintura blanca acrílica
arregle este destrozo.
tengo el alma negra, pérfida
susurra imprecaciones
lastima vendettas y mata sueños de papel
desvencijado como libros de viejo
y tengo
días buenos y días malos.
No hay arcoiris aquí adentro.
Bebo cerveza
para intentar apagar los fuegos que la queman
no surte efecto
y el tiempo pasa inexorable.
Quizá seas tú
esa persona o no
la que
con algo de pintura blanca acrílica
arregle este destrozo.
jueves, 17 de mayo de 2012
Un tipo duro pero blando
El Sr Ale es un amigo de esos que aparecen en tu vida un buen día, amigo de un amigo, de esos que parece que se ganan el título de conocidos y poco más. Pero la vida, esa especie de montaña rusa de opereta, a veces teje unas telas extrañas sin saberse muy bien cómo, y hace que algunas personas sean no sólo amigos o conocidos, sino compañeros de viaje. Conocí al Sr Ale (que siempre fue un señor) no recuerdo hace cuántos años. Soy un despistado, no es nuevo. Tampoco importa, realmente. Lo que siempre recordaré serán nuestras conversaciones, nuestras divagaciones sobre los más variados temas.
Ambos con cicatrices, como debe ser, pese a nuestra (más la suya que la mía) juventud. Más profundas las suyas, más calladas y mucho mejor llevadas. Tanto que aprender de una persona con tan poco tiempo en común, con tan poco contacto, intermitente, fugaz, efímero.
Ambos con cicatrices, como debe ser, pese a nuestra (más la suya que la mía) juventud. Más profundas las suyas, más calladas y mucho mejor llevadas. Tanto que aprender de una persona con tan poco tiempo en común, con tan poco contacto, intermitente, fugaz, efímero.
Corría el año 2006 cuando se pasaba por mi piso para ver a su amigo Brr y a un servidor. Pizzas, pelis, charlas, muchas charlas. Alguna vez durmió en casa, en mi cuarto, mi extraño cuarto de casa vieja en Cádiz con dos camas.
Noches de charlas interminables, de un loco premédico con un loco de esos que saben hasta latín, a pesar de no tener una carrera con la que muchos tontos se creen algo.
El Sr Ale nunca, y cuando digo nunca es nunca, hizo alarde de saber cosas. Lector empedernido, políglota por su cuenta y riesgo, parla portugués por motivos amorosos y alemán porque lleva un alemán metido dentro.
Con un hermanillo enfermo al que cuidó y mimó desde siempre, quemado, cansado, luchador. Luchador desde que lo conocí. Inteligente, culto, callado, reservado a veces y siempre confidente. Siempre dispuesto a escuchar y a ser escuchado. A veces, como tiene que ser, coincidíamos y a veces no. Siempre dialogante. Un señor.
Compartir, bella palabra esa. Compartir. Desde desahogos hasta partidas de Warhammer. Qué año más bonito el 2006.
Cuando no se sabía muy bien qué haría un tipo tan dotado como el Sr Ale con su vida, se alistó (palabra que ya casi no se usa) en el Ejército (en la Armada, como debe ser en un gaditano, qué carajo). Y su vida conoció la marcialidad, la rigidez, el honor, y algún que otro mando hijo de puta. Es inevitable. Y viajó, y claro, seguió creciendo.
Y desde Ferrol, desde la otra punta de España, se alegra sinceramente de que haya acabado la carrera. Me felicita por teléfono y me escribe desde su blog. Y puedo casi verlo, sincero, franco, con una alegría más poderosa que la mía, orgulloso. Grande. Y brinda con Franciskaner, como tiene que ser.
Y desde su tierra natal que es la mía, desde la otra punta, yo me emociono y juego con las palabras la mitad de bien de lo que lo hace él y le devuelvo el brindis. Dice que soy una lección para todos, sin saber quizá que él es mucho mejor lección que yo. Hombre que se ha buscado y creado a sí mismo donde los haya, que pelea contra el infortunio desde pequeño, que superó la ausencia de su hermanillo y hasta un accidente de tráfico (jodido Benalup) que le dejó sin coche y del que salió por suerte sólo con collarín. Qué tío el Sr Ale. Qué señor. "Tengo un amigo médico", me dijo orgulloso. Yo tengo un amigo marino, escritor, políglota, culto. Yo tengo más que él. Pero calla o lo ignora. Porque las grandes personas son así de humildes.
Salud. Qué bonito fue aquel 2006.
Gracias, Sr Ale. Es un honor ser su amigo.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Putas
Hay putas y putas
las de siempre, las putas
de antaño y la de ahora,
en farolas y calles, en prostíbulos
(aunque pocos frecuentadores los llamen así)
y luego están las putas
amaters, aquellas de sexos esporádicos
sin contraprestación económica, putas
por pura afición putas.
(todo bien hasta aquí)
Y por último, las putas
que últimamente proliferan
las putas de oficinas o de aceras
de bancos, hospitales o estudiantes
las putas que pueden ser ellas o ellos,
putas
desesperantes
que venden sus sonrisas y sus juegos
sus abrazos sus palabras o sus actos
por un supuesto beneficio desconocidamente espúreo
por tener alguien a quien hablar
no decirle al jefe "cabronazo"
putas que venden bien baratos sus encantos
tener con quien salir, entrar, vivir, moverse en coche
son las peores
porque mienten
porque en el fondo saben bien que son bien putas
y se callan
putas
putas
putas
las de siempre, las putas
de antaño y la de ahora,
en farolas y calles, en prostíbulos
(aunque pocos frecuentadores los llamen así)
y luego están las putas
amaters, aquellas de sexos esporádicos
sin contraprestación económica, putas
por pura afición putas.
(todo bien hasta aquí)
Y por último, las putas
que últimamente proliferan
las putas de oficinas o de aceras
de bancos, hospitales o estudiantes
las putas que pueden ser ellas o ellos,
putas
desesperantes
que venden sus sonrisas y sus juegos
sus abrazos sus palabras o sus actos
por un supuesto beneficio desconocidamente espúreo
por tener alguien a quien hablar
no decirle al jefe "cabronazo"
putas que venden bien baratos sus encantos
tener con quien salir, entrar, vivir, moverse en coche
son las peores
porque mienten
porque en el fondo saben bien que son bien putas
y se callan
putas
putas
putas
domingo, 13 de mayo de 2012
Este es el final de mi carrera
Se puede decir que esto está listo. Que soy Licenciado en Medicina. Algunos dirán que médico. Algunas veces, pocas, los sueños se cumplen. Creo que es la primera vez en mi vida que algo que deseo y planeo me sale. No hablo de esfuerzo, tesón o constancia. Hablo de que hace seis años me propuse algo y ahora lo tengo. Es la primera vez. No digo que sea injusto. Tampoco me quejo. Puede que un poco.
Evidentemente, todos nos hemos esforzado. Algunos más y otros menos. Pero me queda una sensación extraña desde que hice el último examen. Mi vida ha girado en torno a la Medicina estos seis años. Sacrificios personales del tipo de quedar menos con amigos, no tener una relación y sacrificar tiempo de estar con la familia.
Y debería estar contento, y quizá lo esté. Y quizás no. Y puede que un poco de todo. Creo que la sensación de cansancio es la más acentuada. Y la sensación de que sí, puede que consiga lo que me propongo, pero por Dios, qué trabajito.
Me gustaría tener más facilidad para conseguir mis objetivos. Acabo la carrera con diez años más que la media. Eso es un hecho, como me gusta decir, impepinable.
Habéis compartido conmigo desahogos, locuras y poemas. Por todo ello os doy las gracias.
¿Y ahora qué? Ahora toca estudiar el MIR. Poco más. Y echar los dados, y una vez más, sentirse en manos del destino.
No seré uno de esos para los que su trabajo es lo más importante. Tendrá un lugar destacado, de eso no hay duda, pero no es lo más importante.
Os diría que me hubiera encantado celebrar el fin de la carrera con un beso y un paseo. Pero no se puede tener todo en esta vida. La cosa es esa, que la Medicina es lo único que tengo. No está mal, no me quejo, pero para una persona como yo esto resulta del todo insuficiente.
Quién sabe, quizá esta sensación que me acompaña no sea sino la del vacío de conseguir la única cosa que me he propuesto y finalmente he conseguido. Debería estar feliz, pero lo que siento es mucho más extraño. Después de llegar a la meta, ¿qué se siente? ¿por qué no se siente apenas nada?
Es raro para alguien como yo no tener respuestas.
Tened cuidado pues, hay un Dr Hamlet por ahí suelto, no sé si es guapo o listo, lo que sé es que se pirra por curar gente y es irónico y mordaz, bromista y con una preocupante tendencia a la melancolía.
Cuidaos mucho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


