Experiencias de un treintañero y de su pelea diaria a tortas con la vida. Hay días en que gano yo (los menos) y días en que gana ella (los más).
ADVERTENCIA: este blog contiene desvaríos, exabruptos, cuestiones de toda índole sobre música y arte en general, y sobre Medicina. Y poesía. El que avisa no es traidor.
Hace diez años éramos chiquillos que sólo tenían futuro ante sus ojos. Hace diez años jugábamos al fútbol casi semanalmente, y los veranos eran eternos. Eran veranos de julio y agosto a diario en la playa, con levante o con poniente.
Y todo cambia, o todo fluye. Yo me convertía cada verano en una especie de profeta que proclamaba la venida del apocalipsis adulto, con el fin de esa deliciosa etapa.
Y se acabó. El verano sólo es un concepto, que se transformó en el mes de vacaciones. Puede ser verano en febrero, o en septiembre. A la playa se va cuando se puede.
Tampoco importa mucho: tienes, por otra parte, dinero para hacer lo que más quieras o prefieras o te guste: colecciones, deportes, viajes, lo que sea.
Pero el precio es elevado. Porque la verdad es que yo, tristemente, tenía razón. Era una época preciosa de nuestras vidas, sin problemas de salud -por lo general- ni por nuestra parte ni por la de la gran mayoría de nuestros familiares. Era una época en la que no teníamos un duro pero sí todas las ilusiones y sueños del mundo. Y no volverá.
Algunos, irreductibles, conservamos algunos sueños enlatados que se conservan a temperatura adecuada en un lugar a salvo de la exposición solar. Algunos. Esto suele estar mal visto por la mayoría "adulta". Digo suele porque si te partes la cara y los cumples, al menos parcialmente, eres un fiera, una puta máquina. Si eres un tipo con mala suerte o demasiado apego a la rendición, eres un puto fracasado. Un mierda.
Pero no, señores. Yo acuso: el verdadero mérito está en jugársela, en creer en ciertos sueños alcanzables y partirse la cara, sin que importe o no la consecución (si es que sí, pues mejor), sino el mero intento.
Y es que a partir de los treinta la vida se transforma para algunos de nosotros en un no podéis conmigo, voy a seguir siendo como soy, con lo bueno y lo malo. Me niego a ser uno más. Punto.
Todo esto viene a colación porque un amigo me ha enseñado via tuenti una foto de hace mucho, en la que no salgo, pero casi. Él lo entenderá. Estoy sin estar. Y ha pasado mucho tiempo, y eso da que pensar. Me dirás, mi querido A, que estamos mejor, o que hemos ganado independencia, y es cierto.
Pero seguro que ver esa foto a ti también te ha hecho sentir nostalgia.
Pd: y si te vas al DRAE, este post trata sobre la segunda acepción. Pero en mi caso, vale también la segunda. Un abrazo.
Pues vaya, que os voy a describir mi mesa de pseudoestudio:
- Una botella de whisky medio llena, o medio vacía (al gusto)
- Chocolate (una tableta eterna, es decir, se gasta una y es sustituída instantáneamente por otra)
- Mi portátil, con ventanas por doquier (blogs, tuenti, decargas directas de comics, anime y series)
- Fooooolios, muchos fooooolios.
- Medio kilo de kikos, sí, medio kilo.
- Medicamentos varios: antihistamínicos, bd inhalados, corticoides... esas cosillas...
- Bolis variados, lápices, portaminas... que no suelo usar.
- Una botella de agua, también eterna.
- Diría kleenex, pero digo papel higiénico secundario a una intensa, permantente, incansable y jodida rinorrea, también eterna.
- Mis compañeros: Jack, de Perdidos; Abarai Renji de Bleach y Kakashi-sensei, de Naruto (ouh yeah)
Y os describo mi uniforme: pantalón de pijama con camiseta interior blanca. Sí, así en plan italiano, peli de los cincuenta.
Giovaaaaaaaaaaanni!! Ma che cosa fae??
Sí. Sé que los de aqui al lado no salen vestidos así, pero os hacéis a a idea, no? Me topado con este fotograma de Rufufú (I soliti ignoti, creo), que es una peli que me encanta. Quizá os cuente cosillas de ella en algún post.
Pero eso, claro, dependerá de cómo lleve Patología.
Una vez un amigo me preguntó que por qué era yo así, supongo que refiriéndose a que veo el vaso medio vacío antes que medio lleno, a que suelo ser pesimista y escoger siempre el peor presentimiento, la peor actitud, es decir, la más derrotista o entregada, siendo confundido esto por algunas personas como victimismo.
He decidido hacer una lista de cosas que hacen a una persona predispuesta a ser algo más triste que las demás inclinarse por el lado triste de la vida:
- Siempre, desde pequeño, observé que era algo más sensible que la media. No lo digo como algo bueno o malo, sino que siempre me fijé especialmente en todo, y todo tendía a afectarme más que a los demás. Lo bueno y lo malo. Mi primer recuerdo triste es sorprender a mi madre llorando al saber que mi padre se iba al País vasco. Mi padre es militar, y eran los ochenta. El que no sepa cuál era el panorama en el norte por aquel entonces, a wikipedia.
- Mi padre solía no estar mucho en casa, le echaba de menos, pero lo entendía. Cuando estaba en casa mis padres no solían salir, porque no podían dejar solo al abuelo. Esto implica que no sé lo que es un viaje cualquiera con mis padres y que apenas saliamos a, por ejemplo, cenar o tapear.
- De mis cuatro abuelos, no conocí a uno, una abuela murió cuando era yo chiquitín chiquitín y apenas lo recuerdo, y de mis dos abuelos maternos, que vivieron conmigo, mi abuela falleció de cáncer cuando yo tenía diez añitos y apenas me cosqué. Mi abuelo murió de cáncer cuando yo tenía 20 y lo vi morirse poco a poco, durante años. No le deseo eso a nadie en absoluto. Y le tengo coraje a unos cuantos.
- Sobre esa misma edad nos desahuciaron, para no aburriros el gobierno de por aquel entonces sacó un decretillo por el que perdíamos el derecho a vivir alquilados en nuestros pisos militares. Los que se quedaron aun conservan sus casas. Los que respetamos la ley, y a pesar de protestar la acatamos, salimos perdiendo. Fue una de las primeras veces que me timaron.
- Siempre fui un chico enamoradizo, pero nunca se enamoraron de mi, no hasta los veinte años. Huelga decir que si bien no soy Brad Pitt tampoco es que sea feo. Primera novia a los veinte, me dejó por teléfono. Y no, ni soy un chulo ni soy malo ni estoy chalado. Me dejó por teléfono y supongo que por otro.
No creo que fuera porque me propuso tener relaciones sexuales y yo rehusé, por no estar preparado. No, no soy gay.
- Segunda novia a los 23, casi 24. De esta me enamoro realmente, por primera vez, con toda la cohorte vegetativa (xD). Después de una relación tempestuosa, me deja por otro. Esta vez confirmado, a pesar de lo que a dia de hoy mantienen algunos amigos en comun, lo sé porque tengo la manía de vivir mi vida y haber estado allí.
Creo que sí, es mi primer recuerdo sincera y totalmente alegre en toda mi vida. Me da que tardó un poco en llegar.
Esto implica una cierta tendencia a pensar que la ley de Murphy tiene un especial afecto por uno, y que las cosas, de una forma u otra van a salir mal. Los amigos cercanos saben que hay más cosas, como mis choques con ciertas formas de pensar, algo conservadoras para mi gusto, de mi familia.
Lo que aprendí de ellos fue la confianza, la entrega, la responsabilidad, el amor y cómo llevarlo a cuidar de nuestra gente, el honor, la honradez, la sinceridad. Le debo mucho a mi gente, y me han hecho ser como soy, que es güena gente según creo.
Lo único que no se ha prodigado mucho ha sido la alegría.
Soy totalmente consciente de que sí, muchísima gente ya quisiera estos primeros años para su vida, y sí, soy un poco egoista y poco agradecido. Pero por esto mismo nunca he compartido esto, no en la forma que lo hago ahora. Viene bien un desahogo.
Por eso no dudo en emborracharme en cuanto puedo, hacer el ganso y hacer reir a los que me rodean cuanto pueda. Y por eso intentaré ayudar a la gente mientras hago mi trabajo, y viajar un poco a ayudar a los que necesitan una mano, dejando aparte las fronteras. No lo hago porque esté mejor o peor, es que no puedo ser de otra forma.
Igual me sucede con la tristeza.
Así que no quiero comentarios, sino que manifiesto que cuando estoy triste, estoy triste y punto, y no necesito palmadas en la espalda ni nada por el estilo. Sólo esperar a que mi disco deje de rayarse y vuelva a sonar. Hasta la siguiente putada del destino.
Poco a poco como se pierde una estela en el cielo de un cometa o como
pasa la juventud distraída me fui difuminando
Lentamente me fui diluyendo en tu memoria y quedó tan sólo una sombra
pero ocurre que ciertos recuerdos vienen solos o nacen de explosivos flashes
ya sabes, cosas de neuronas
y cuando te preguntes
en qué momento cuál fue el día no sabrás decir exactamente cuando me perdiste te embargará una cierta sensación de culpa por un momento pero pasará y dirás que siempre fui muy raro acaso importe sólo seré un recuerdo que a veces nos invade o a veces aparece de la nada
aunque de vez en cuando te sentirás mal por haberme perdido y ni siquiera recordarlo
claro ya no importará porque sólo seré un recuerdo, y entonces pensarás en otra cosa.
Hoy es su aniversario. Hacen dos años. Yo les he dicho que a los tres suele haber una crisis, que se anden con ojo. Siempre hago esa broma con respecto a las parejas. Yo nunca he llegado a los tres años. No soy un buen ejemplo para nada, pero en el caso del amor más aún. Así que la siguiente broma que suelo hacer es que van a superar mi record. Y lo harán.
Claro, como estas cosas del corazón son como son, ¿qué puede decir uno? ¿que desea que lo suyo sea para siempre? Demasiado utópico. Claro que lo deseo. Pero creo que estas cosas es mejor disfrutarlas día a día y currárselas día a día. Yo me agobiaba mucho con eso, con que cuánto duraría. Y así no se puede disfrutar mucho.
Y ya que no puedo dar consejos, porque está claro que soy un desastre, sólo puedo ponerme en su lugar. Y decirles que es muy bonito eso de amarse, de quererse, de crecer juntos como individuos por separados y como un todo. Está realmente bonito eso de tener alguien que te achuche y te bese, que muestre verdadero interés por lo que te pasa, por tu salud, por tus cosas, las importantes y las nimias. Y el sexo. Alguien que te diga a la cara que estás siendo un gilipollas, que te has portado mal, o que no te has esforzado al máximo, o que has sido un cobarde o un temerario. Y que pague el precio de una discusión por hacer al otro oir lo que no quiere oir, pero debe escuchar. Ya está la vida llena de gente falsa que nos regale los oídos.
Todo eso del amor es tan bonito que deben luchar cada día para mantenerlo con vida, y deben currarse cada día el amor, frágil como un cristal y fuerte a la vez como el más templado acero.
Porque creo que vale la pena.
Porque llevo cinco años solo, y he amado y disfrutado y sufrido intensamente, y sé, un poquito, de lo que hablo. Porque los buenos ratos deben pesar más que los malos, al menos en el recuerdo. Porque sólo se vive una vez, y si no tenemos amor ¿qué más podemos buscar? ¿qué esperamos de la vida con las arcas del amor vacías?
Es cierto que existen otros amores: la familia, los amigos... hay quien incluso sacrifica toda una vida por gente que no conoce. Este es el amor que mueve el mundo, y no el odio, como quieren hacernos creer. Es sólo que el amor no se cotiza, está mejor visto el odio y vende más. Cuestión de marketing.
Así que, volviendo a vosotros, mis queridos G. y T., vivid, vivid y amaos intesamente, disfrutad cada segundo de lo bueno y lo malo, porque eso es precisamente el amor y no lo que nos vende la Disney y Hollywood. A las duras y a las maduras. En la salud y en la enfermedad. ¿Acaso hay algo más bonito?
Sería mentir decirte que siento lo que sientes sería exagerar las cosas, quedar bien o sacar poemas del dolor ajeno por eso te digo tan sólo lo que siento tu dolor es el mío, aunque pequeñito, aunque duela menos.
No estoy adentro tuyo y no puedo sentir lo mismo que tú sientes pero sí siento tu tristeza y siento cada lágrima cada palabra triste me duelen en el alma.
Hice mi día tranquilo, sin preocupaciones pero de vez en cuando noté que la pena vino porque sé que tienes un amigo allá en el Cielo.
No puedo ni podía hacer nada para remediar tu pena, y eso también me puso triste, porque tu dolor es el mío, aunque pequeñito. Pero sí puedo decirte que tuvo la fortuna de ser tu amigo y ese regalo que no todos poseen disfrutó en vida.
Y sé, o creo, o siento que hay vida allí, en el Cielo y sé que sé o creo o siento que volverás a verlo.
amiga mía tan sólo puedo decirte que te quiero que tu dolor es el mío, aunque pequeñito que tu pena me acompaña estos días cada vez que te recuerdo, a ratitos.
... pedid tierra y libertad. Lejos de los prototipos de la España cañí, Andalucía debe rebelarse como lo que es: de lo mejorcito de España. Sin contar con las grandes inversiones que se han efectuado a lo largo de la Historia de España, sin contar con esa industria que enriquece al norte y sin contar con el poderío del Levante, sin contar con la cercanía de Madrid, la capital, debe sobrevivirse y reinventarse, lejos de complejos que a fuerza de repertirse como letanías algunos han llegado a creerse y a hacer suyos, como si de un imaginario ritual se tratase: vago el andaluz, languideciendo al sopor de una eterna siesta.
Después de años y años de vivir bajo el peso de las botas de señoritos y caciques de alta alcurnia y baja cama, queda el resquemor de aquellos años; la incultura anida hoy día en estas tierras. No el analfabetismo, sino la incultura, profundamente arraigado aquello de que qué se va a arreglar con un libro, mejor vamos a ponernos a trabajar.
Sin fábricas aun hoy día y sin turismo tiempo ha, el andaluz se veía obligado a trabajar en la mar o morir de hambre, a trabajar el campo o morir de hambre, sin posibilidades de prosperar en una mar en la que el barco es del armador y el terreno del señorito. El concepto de minifundio fue cuidadosamente obviado. El andaluz fue condenado a ser pobre. E inculto. Manipulable.
Y para colmo, mientras el resto de España pasaba algo de menos hambre, el Sur seguía siendo lo que es hoy día. La bella durmiente, el sueño de un sueño. Y qué curioso que donde más penuria se ha pasado, donde menos futuro ha habido, es donde habitan la luz y la risa, el saber vivir, el arte. Lo sabe quien ha venido al Sur.
Es el hermano menor que oye cada día a su padre decirle que no va a ser nada en la vida y que ve que todos los elogios van al resto de la familia. Lo oye cada día hasta que se lo cree.
Pero, andaluces, levantaos. Lentos como siempre pero inexorables, el futuro será nuestro, lejos de topicazos y demás azotes de incultos: el que quiera calidad de vida, baje al Sur, el que quiera alegría de vivir, venga al sur. El que quiera vivir con mayúsculas, venga al sur.
Cuando se acaben los ciclos de subvenciones y seamos conscientes de que no dependemos del Gobierno, que se puede vivir más allá de la temporalidad y de los PER de turno, cuando el andaluz sea de veras libre, brillará nuestra querida tierra más que nunca, brillará y será más fácil encontrar algo parecido al Paraíso en la tierra.