Nadie reconoce a los poetas
cuando vuelven como cubas borrachos a la casa
cuando gritan como Bukowskys culesquiera,
ni siquiera cuando lloran en los cines.
Nadie reconoce a los poetas
porque fueron sustituídos por fumetas
hace ya bastante bastante tiempo
que las sumas, restas, dividendos
sumaron, restaron, multiplicaron
quitaron y dieron en definitiva
importancia a ciertos gestos.
Bien lo sabe Dios que un día de estos,
cuando nadie reconozca a los poetas
cuando todo haya acabado y nos miremos
intentando reconocernos las miradas
no quedará por salvar patria, dios, rey ni bandera,
ni siquiera quedará la desbandada,
cuando no quede un solo poeta
y con ello hayan muerto los intentos
que como borracho loco
o llorica niño sea, como pueden pocos,
capaz de cantar al desaliento.
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