martes, 17 de marzo de 2009

El día que desaparecí

Poco a poco
como se pierde una estela
en el cielo de un cometa
o como

pasa la juventud distraída
me fui difuminando

Lentamente
me fui diluyendo
en tu memoria
y quedó tan sólo una sombra

pero ocurre
que ciertos recuerdos vienen solos
o nacen de explosivos flashes

ya sabes, cosas de neuronas


y cuando te preguntes

en qué momento
cuál fue el día
no sabrás
decir exactamente
cuando me perdiste
te embargará
una cierta sensación de culpa
por un momento
pero pasará
y dirás
que siempre fui muy raro
acaso importe
sólo seré
un recuerdo que a veces nos invade
o
a veces aparece de la nada

aunque
de vez en cuando
te sentirás mal
por haberme perdido
y ni siquiera
recordarlo

claro ya no importará
porque sólo seré un recuerdo,
y entonces pensarás en otra cosa.

2 comentarios:

Nebulina dijo...

:(
:*

Vitote dijo...

Creo que marcamos a las personas como las heridas en la corteza a los árboles, cuando son pequeños podemos modificar hasta el curso de su crecimiento, haciéndoles más robustos o más bellos, pero sólo quedan trazos de esa marca. En cambio, cuando envejecen y la corteza se endurece, podemos grabar nuestro nombre en ellos y ver cómo prevalece durante la vida del árbol.

A cuidarse