domingo, 3 de febrero de 2013

Aquel extraño 2 de febrero

                Fue un día
de esos que amanecen épicos
de esos de dar la talla, de no hundirse,
de dar el todo por el todo, un día
de entrega máxima.
Sin errores, sin venirse abajo.

De jugarse el futuro en cinco horas,
de resumir
siete meses
en doscientas treinta y cinco preguntas tipo test.

Y salí.
           Llamé
a casa para deciros
           que todo estaba bien, estaba todo hecho
y entonces
me enteré de que estabas ingresado, papá
y todo tembló, todo
tembló, tembló todo, papá
todo
tembló.

2 comentarios:

Sophie dijo...

Espero que las cosas vayan bien, Hamlet, que estés descansando mucho y desconectando. Un besote. Y ánimo, ahora viene la siguiente fase...

hamlet dijo...

Muchas gracias, Sophie. Pues ahora sí, estoy empezando, después de una temporada complicada por asuntos de salud de mi padre. Gracias, un beso!