miércoles, 23 de abril de 2008

Remix de antiguos posts

  • Por lo visto al menos dos usuarios han tenido problemas a la hora de comentar este blog. Por ello les pido disculpas. No tengo ni la más remota idea de por qué esto está petando así, porque yo también he intentado comentar y nanay... así que me pongo chulito y si esto sigue así me paso a lo mismo pero punto com. Veremos cómo va...
    Escrito por honestidad-brutal el 19/04/2008 09:17 Comentarios (1)

  • Invictus
    Desde que me reconcilié con la vida, y dejer de sentir antipatías más o menos generales para sentir simpatías y/o pasotismos intento mejorar, aprender, amar un poco más cada día. A veces lo consigo. Y a veces no.
    Como muestra de que es cierto, de que me he reconciliado con la vida y ella y yo nos llevamos bien, os hago un regalito. Es el poema más bonito que he leído, y es de un grandísimo poeta inglés llamado William Henley.

    Y ahí va...

    INVICTUS
    Out of the night that covers me,Black as the Pit from pole to pole,I thank whatever gods may beFor my unconquerable soul. -In the fell clutch of circumstanceI have not winced nor cried aloud.Under the bludgeonings of chanceMy head is bloody, but unbowed. -Beyond this place of wrath and tearsLooms but the horror of the shade,And yet the menace of the yearsFinds, and shall find me, unafraid.It matters not how strait the gate,How charged with punishments the scroll,I am the master of my fate;I am the captain of my soul.


    Y en español...

    Desde la noche que sobre mi se cierne,negra como su insondable abismo,agradezco a los dioses si existenpor mi alma invicta.Caído en las garras de la circunstancianadie me vio llorar ni pestañear.Bajo los golpes del destinomi cabeza ensangrentada sigue erguida.Más allá de este lugar de lágrimas e irayacen los horrores de la sombra,pero la amenaza de los añosme encuentra, y me encontrará, sin miedo.No importa cuán estrecho sea el camino,cuán cargada de castigo la sentencia.Soy el amo de mi destino;soy el capitán de mi alma





    Escrito por honestidad-brutal el 01/01/1970 01:00 Comentarios (0)

  • Round one... fight!
    La vida, básicamente, es como el Street Fighter. Esto es así. Como dice Quique González en su último disco, Avería y Rendición, (muy recomendable, por cierto) la vida te lleva por caminos raros... esta mañana, en el autobús urbano, iba pensando en que cada vez tengo más momentos de soledad, o lo que es lo mismo, más momentos conmigo.
    Me gusta irme conociendo y reconociendo. Debí haber empezado a hacerlo mucho antes, pero bueno, supongo que son cosas de la vida, te toca lo que te toca cuando toca. Y punto.
    Lo decía porque tengo días en que me gusta el autobús, ir mecido por el (teóricamente) suave ronroneo del motor, ver las caras medio dormidas de todos, y, sobre todo, ver la playa mientras voy a la Facultad (cualquiera que no me conociera pensaría por esto que soy joven... estereotipos) mientras escucho música. Otros días, en cambio, no me hace gracia el autobús en absoluto, el viaje se me hace pesado, la gente me resulta insoportable, el vaho se pega a los cristales como una sábana y no me deja ver nada... y hago números y me da miedo pensar lo que se me va en transporte... y yo en el paro.
    Vengo a referirme a que si la vida es algo, es una lucha diaria, más o menos grande, más o menos pequeña, pero diaria. Obviamente no es lo mismo superar una ruptura sentimental que un cáncer, un despido que un suspenso, pero, cuando voy en el autobús, rodeado de gente extraña, pienso que todos y cada uno de nosotros vamos pensando en nuestras cosas, tenemos nuestros problemas, nuestra pequeña o gran lucha interna... y nuestros sueños. Y por todo eso y más, hay que pelear. Duro.
    La vida, básicamente, es como el Street Fighter. Cuando vences a un contrario, pasas a luchar con otro. Y así sucesivamente. Detrás de Blanca viene Ken, o Guille, o Ryu...
    Esta tarde, por ejemplo, fui al cajero y había dentro un vagabundo, hablando sólo y bebiendo cerveza. Lo saludé al entrar y él hizo lo propio. Saqué mi dinerete, y me despedí. Él hizo lo propio, y lo dejé allí, bebiendo cerveza. Me hubiera gustado saber cómo llegó a eso, a vivir las noches en un cajero, a beber cerveza y a hablar consigo mismo, supongo que a fuerza de no hablar con nadie más. No sé si por mala suerte o por hijo de puta, pero el caso es que cuando me alejaba no pude evitar la sensación de que sí, que avanzamos como sociedad, como conjunto, como personas, como individuos, pero algo huele a podrido en sociedades en las que la gente se queda tan atrás, por als razones que sean. Estos tiempos, me parece, nos están convirtiendo en máquinas de pasar por la vida de puntillas. Entre otras muchas, esa es una de mis batallas. No pienso doblar mis rodillas y volverme insensible.
    ¿Cuáles son tus batallas?

    Pd: supongo que te preguntarás qué pasa si te ganan... pues como en el Street Fighter... vuelta a empezar. Realmente, nadie puede con nosotros... excepto nosotros. Si queremos, nos levantamos una y otra vez y volvemos a la lucha.
    Insert coin...
    Escrito por honestidad-brutal el 10/04/2008 23:51 Comentarios (2)

  • Insomnio (31/03/08)
    Son las cuatro y media de la mañana y no tengo sueño. No puedo dormir. Se supone que me levanto a las ocho menos diez. La cuentra atrás es inevitable. Ya nos estresa hasta el sueño. Mal vamos.
    A veces buceo en la red y encuentro los blogs más diversos: poetas, rockeros, fumetas, hippilones, estúpidos, intelectualoides... esto es la jungla.
    Y como cada vez que no duermo, me pongo a pensar: cuánta gente sola, cuánta gente con tantas cosas que contar y tan pocas orejas a las que acudir. Y pienso en internet como si de un gigantesco barman se tratase, mientras limpia copas o les saca brillo nosotros en plena borrachera informática le contamos nuestras penas... mi jefe es un cabrón, mi novia no me quiere, me he enamorado pero no me atrevo a decírselo, ayer fingí un orgasmo, colecciono pétalos de rosa, extraño el olor a sal de mi tierra, no encuentro mi sitio... cuánta gente sola, cuánta vida derramada, cuánta gente insatisfecha... a veces pienso en internet como un gigantesco grito, como una frenética llamada de auxilio, como una cueva oscura y grande, como un camarero... que no nos escucha, que automatiza y digiere cuanto oye, que compulsivamente formatea cada confesión, cada guiño... y pienso que en la mayoría de los casos de blogs de solitarios y confidentes y gente que se desahoga en uno u otro sentido (ya sabéis, ese tipo de blogs más o menos intimistas, si es que buceáis de vez en cuando) tan solo se trata de buscar amor, y pienso si se pondrían a escribir tanta cosa si la persona amada les estuviera mirando desde la cama diciendo con la boca o la mirada "deja el ordenador y ven aquí conmigo, mi vida".
    Escrito por honestidad-brutal el 31/03/2008 04:26 Comentarios (0)

  • El día que Cádiz fue Cardiff
    Conciertazo de los Sunday Drivers en La Bomba, Cádiz. Geniales y muy metidos en la actuación, interpretaron como ellos saben hacerlo unos potentes temas pop, algunas baladas preciosas y temas de otros trabajos. La verdad que muy bien, muy simpático el galés Lindon, el cantante todo el rato con la yugular ingurgitada, muy bien lel bajo, los teclados y la batera, y en cuanto al guitarra, también muy bien... Si sacamos alguna crítica -constructiva, of course- es... que se cambie el peinado este último (o que se deje barba). Impresionante los pantalones de pitillo que lució el bajista (creo que ni yo podría llenarlos, bueno, depende de la época). Y en general un rato muy bueno por ocho euretes. Flipa. Cosas del Campus Rock. Hasta el galés (que según dijo el vocalista era guiri y se refería a Cádiz como Cardiff) se arrancó a cantar una de sus dos canciones en el disco (que lo he mirado hace poco), y muy bien, tiraron púas, hicieron dos bises, muy muy bien, Les deseo lo mejor, y a partir de ahora, a segurilos de cerca. Vinieron conmigo Francis, ese hombre, y la inigualable Marisa. Buena compañía. Qué más se puede pedir? Ya puestos, no estaría mar que se acercaran por aqui los Love of Lesbian.
    Escrito por honestidad-brutal el 04/04/2008 02:01 Comentarios (1)

  • Tócala, Sam
    3 de marzo bis
    Tócala, Sam
    Aún a riesgo de parecer Easton Ellis con American Psycho, un apunte de música. Creo que el mejor disco de Andrés Calamaro es Honestidad Brutal. Cierto que me cogió en un momento de, digamos, naufragio sentimental y así somos mucho más sensibles a las letras, pero a pesar de ello, lo mantengo: es su mejor disco. Luego vendría la experimentación (y la ida de olla y la genialidad, ¿acaso no van las dos cogidas de la mano?) de El Salmón. Y antes vino Alta Suciedad, con serias cargas de profundidad de altísima calidad como “Donde manda marinero”, “Flaca”, “Loco”… pero me quedo con… ¿lo he dicho ya? Sin duda, con Honestidad Brutal.
    Cañonazos de rock y pildorazos sentimentales a diestro y siniestro, como “Te quiero igual”. Mira, estoy aquí, sé que me has dejado como a un perro, pero te quiero, puede que sí que me lo mereciera, pero sigo aquí, te quiero. Igual.
    Pelotazos románticos sin rastro de babas como “La parte de adelante” (increíble canción de amor donde las haya: “Soy vagabundo de tu lado más profundo / por un segundo de tu cuerpo doy el mundo”, sin comentarios). Todavía hoy, muchos años después, cuando vuelvo solo a casa una noche de esas de sábado (o viernes, o lunes) le oigo perfectamente en mi cabeza “Sólo estoy solo y estoy buscando, es a alguien que me está esperando, que me entienda, y si no me entiende, alguien que me comprende, alguien a quien recordar de memoria cuando estoy de viaje, cuando estoy muy lejos, sí, soy un vagabundo y camino bastante alrededor del mundo, pero quiero volver a mi casa, a alguna casa, para encontrar a esa princesa vampira que respira, que respira y me mira”. Guau.
    Canciones de amor bestiales como “Los aviones” (“Porque quiero dormir / y soñar con ella / mientras por afuera / pasan los aviones”) (“Me olvidé de avisar / no te voy a llamar / ni una sola vez en cuatro días / o si no, mujer, voy a hacer / cualquier cosa que me digas”).
    Cancionazos de amor irremediable, de flechazos imposibles como los de “Cuando te conocí”.
    “Jugar con fuego”. Sin comentarios. También le pega al tango, el pibe.
    “Maradona”, ya un clásico. De jugador a jugador, aunque en diferentes canchas.
    “Socio de la soledad”, es, simplemente, uno de mis himnos junto con, por ejemplo, “No pienses de más”, de Jorge Drexler. Otro grande.
    Y dice así: “Esta vez no sé si gané o perdí, pero sufrí y también fui feliz…”, y también dice: “Soy todo corazón y eso me hace mal, soy muy sensible a la belleza…”. Lo dicho, todo un himno.
    Letras desgarradoras como “Son las nueve”, para el que no sepa como se pasa un mono. Cualquier tipo de mono, realmente.
    Y esto es sólo parte del primer disco. Ya seguiremos con el resto. Y con el segundo.
    Escrito por honestidad-brutal el 12/03/2008 21:27 Comentarios (0)

  • Ladrones Aficionados
    3/Marzo/2008
    Ladrones aficionados
    Joder. Cuánto tiempo “libre”, cuántos ratos muertos en el trabajo. Sí, bueno, todo lo libre que se puede estar en un cubículo de dos metros de ancho por unos siete u ocho de largo (soy malo midiendo a ojo, así que esto, como dicen los Pereza, es sólo una aproximación).
    Parezco un hámster. Curros de mierda, curros efímeros… titulaciones que equivalen a una etiqueta de anís del mono. A veces creo que los treintañeros somos una especie de condenados Sísifos… tanto jugar con los clicks de playmobil y quienes deciden nuestro futuro son los Masters…
    Lo único que podemos hacer es rebelarnos… y exponernos a volver a la cola del paro. Vagamos por trabajos mal pagados esperando un futuro mejor, un golpe de suerte, un beneficio a tanto sacrificio… y nos coge la treintena. Así que cada vez somos más los treintañeros desmotivados y tristones.
    Suele pasar que siempre hay más o menos cerca un despabilado, uno de esos que nos dice, bah, vete a tal o cual sitio, que allí hay trabajo seguro… no lo dudo, de hecho ya lo hice en su momento, aunque por poco tiempo, sólo medio año, pero, ¿por qué un fontanero, un albañil, un pintor, que apenas se han esforzado –intelectualmente- pueden quedarse por aquí cerquita, y gente como yo, que hemos gastado alguna pestaña más formándonos no podemos optar a esas mismas oportunidades? Se ensalza al currante, al trabajador, al obrero… ¿qué pasa con los algo mejor cualificados? ¿Dónde está la puñetera izquierda tan comprometida con lo social? ¿Por el hecho de tener un título –muchos gracias a esfuerzos y becas, na a papi y mami- no merecemos que se llenen la boca con nuestros asuntos? Una mierda desde aquí para la clase política. Titulados por doquier que ocupan plazas de administrativos, monitores, secretarias, técnicos de cualquier clase… que no es que esté mal, pero no es para lo que trabajamos. Porque estar cinco años (sí, puede que con marchas y fiesta, pero la mayoría no suele aprobar sin estudiar y partirse un poquito los cuernos) para acabar teniendo un empleo inestable y encima perteneciente a una categoría laboral inferior a la que podemos optar es, dejémonos de rollos, una mierda.
    Así que, además de cambiar de empleo (y posiblemente optar a otro igual o peor) o cambiar de voto (para que gobierne otro partido que nos ignore lo mismo o más) podemos robarles el tiempo, no trabajar al máximo, no dejar la piel, simplemente cumplir, no dejarles que nos roben los sueños y las ilusiones, el alma, robarles, servirnos de ellos, tener siempre presente que engordamos currículum y/o cuenta corriente, que por lo menos podemos pagar las letras del coche/casa/préstamo, etc. Y no dejar de mirar con el rabillo del ojo otro trabajo, otra vida, otro sueño. Que no nos ganen los malos. Recordemos siempre que nosotros somos los buenos.
    Escrito por honestidad-brutal el 12/03/2008 21:26 Comentarios (0)

  • Relojes de Arena
    2/Marzo/2008
    Relojes de Arena
    Cómo pasa el tiempo. De casi Diciembre a Marzo. No me extraña que nadie comente el blog. Pensarán que nunca (o casi) lo actualizo. Y tienen razón. Hay poco tiempo, hay pocas ganas, hay poco de todo, más o menos.
    Pocas cosas te roban más tiempo que trabajar y estudiar. Se resienten todos los aspectos de tu vida privada. Yo lo llamo vida privada de casi todo, no sé si captan la broma. es mala, lo sé, pero lo explica bastante bien.
    Es un sacrificio inadvertido, casi cruel. Es como en las películas que veía de pequeño, aquellas en las que un joven emprendedor (que solía ser pobre, o en algunos casos un pijo arruinado) tenía que compaginar estudios y trabajo, con las consiguientes escenas del protagonista dormitando en las clases. Todo ello adornado con una emocionante (y casi siempre ochentera) banda sonora. Sólo que aquí, en la vida real, no hay nadie viendo tu peli, nadie se da cuenta del esfuerzo diario, de las horas robadas al sueño, del cansancio físico y mental, y no hay ninguna chica que emocionada te dice “Créeme, Johnny, sé que es duro, pero lo vas a conseguir… Te admiro… te quiero!” (fundido en negro, en los ochenta no eran muy explícitos).
    En fin, que menos mal que nadie sigue el blog, porque es cierto, no lo actualizo casi nunca. Sólo Dios sabe cuándo volveré a escribir.
    Si piensas que este final es demasiado dramático, tienes razón. Es para ver si capto lectores. ;)
    Escrito por honestidad-brutal el 12/03/2008 21:24 Comentarios (0)

  • Yo no envidio a Peter Pan
    26/Noviembre/2007
    Yo no envidio a Peter Pan
    Pensaba yo el otro día que hay que ver, con la de buenas intenciones para todo que tenemos de críos, y lo diferentes que nos volvemos cuando nos hacemos mayores. Bueno, como siempre, algunos más que otros. Todos de chiquitines queremos ayudar a los demás, compartimos sin problemas, jugamos a lo que sea y con quien sea, y apenas hacemos distinciones. No vemos negros o moros o gitanos, sólo compañeros de juegos. Y lo mismo que pedimos, ofrecemos (al menos los bien educados). Y todo esto se va apagando, se va reduciendo, se va perdiendo lentamente. Creo que forma parte de la estafa de hacerse mayor. Porque hay cosas buenas, desde luego, pero creo que perdemos bastante más que ganamos.
    Así que hoy quiero homenajear a los luchadores que se baten el cobre diariamente por no dejar de ser niños, los que no se dejan influir por la presión social y se mantienen pequeños: siempre dispuestos a reír, a hacer reír, a hacer distingos sólo de cosas importantes, a correr por la calle, a no pensar tanto en qué dirá la gente. Los que son mayores y son niños, los que se quedan con lo mejor de cada edad y lo mantienen. Los luchadores. Los imprescindibles. Los que suelen ser objeto de burla. Porque, pensémoslo, lo que hoy día se lleva es, o bien, el buey, el que se pliega a lo que se espera de su edad: una especie de veinteañero o treintañero prototípico; o bien, el asno, el que se sale ostentosamente de lo establecido, el hortera maleducado que pasa por excéntrico o por misterioso o insondable o demás sandeces. Pero al que yo voy es al peterpano, al que se viste de una manera más o menos normal. A él no le importa ser pijo, clásico o hippy: las ropas que importan son las del alma.

    Esto, que pudiera parecer una perogrullada, de hecho lo es, pero el problema reside precisamente en eso: en que este tipo de asuntos tan evidentes no lo son tanto, en que no sabemos quiénes somos: sabemos, si acaso, lo que una vez fuimos. Y pocos osamos, porque sabemos que perdemos, compararnos con quienes solíamos ser. Destruimos la ingenuidad, la inocencia, la presunción de la misma… y nos inventamos clases sociales, por ejemplo, donde no las hay: no debe ser más importante un diplomado que un técnico o un obrero, sino que sencillamente lo que debemos valorar no es tanto la –hipotética- formación como el empeño de cada uno en su puesto de trabajo.
    Sinceramente, me siento ridículo escribiendo cosas tan evidentes. Espero que me entiendan.
    Escrito por honestidad-brutal el 12/03/2008 21:17 Comentarios (0)

  • Marta, Celia, Kike y los demás
    9/Noviembre/2007
    Marta, Celia, Kike y los demás
    Si algo tiene la vida es que a pesar de ser dura, cruel, descarnada e impasible, a veces aparecen destellos de justicia, belleza, magia, amor, que aunque breves superan con creces a los malos momentos, por mucho que estos sean superiores, al menos cuantitativamente.
    Cuando decidí estudiar una segunda carrera me imaginé, como es en mí costumbre, las peores situaciones: yo rodeado de adolescentes que se reirían de mi ilusoria y trasnochada aventura, un corro de adolescentes señalando al pureta, una hoguera de críticas malvadas, qué sé yo…
    Hete aquí que no, que resulta que encuentro un grupo de amigos, cosa que no encontré en demasía en la primera carrera (algunos amigos buenos saqué, sí, bueno, una amiga para ser exactos). Y además no tienen en cuenta la diferencia de edad (yo me fijo más en eso, quizá sea propio de mis treinta tacos).
    Quién me lo iba a decir, justo lo contrario… ironías de la vida.
    Me encontré primero con Jorge, un tipo listo e inteligente. Cuando ya había perdido la esperanza, me encuentro con alguien parecido a mí, pero en bueno. Encontré a Marta, nada menos, y a su sonrisa mágica, y a Celia, otra vez alguien parecido a mí, pero en bueno, capaz de dar y dar y dar y pedir, si acaso, muy poco a cambio. Y a Paloma, que con poco siempre encuentra la forma de decir mucho. Y al Kike, mi merdellón favorito. Tiene gracia que, después de algún tiempo, tenga un amigo malagueño.
    Encontré su apoyo, su complicidad, besos y abrazos. Encontré que me echaban de menos, y no porque lo dijeran sus bocas: lo decían sus ojos. Y no sólo encontré: también descubrí. Descubrí la sensación de encajar por primera vez en mi vida: tengo treinta años, no es poco, y el que sintió o siente no encajar que se haga a la idea de sentir eso mismo durante tres décadas: ellos ayudaron mucho a cambiar esto.
    Recuerdo que una vez, no hace mucho, hablaba con Jorge y Kike, grandes patos, sobre lo curioso del tema: si hubiera entrado en esta carrera a mi edad ahora sería especialista, pero no los hubiera conocido. Quizá, y sólo quizá, pensar en cosas como el destino no fuera algo tan descabellado. Quién sabe. Pero, diez años más tarde, no siento que una barrera de tiempo nos separe. Por supuesto, son adolescentes, pero en lugar de sacar una marmita para comerme sacaron una marmita de besos, cariño y abrazos. Lo que ellos no saben es que yo también necesito crecer y me ayudan a hacerlo cada día, enseñándome cosas que ni imaginan que yo no sabía o no había vivido. No me refiero a aspectos concretos, que también, sino a sensaciones, formas de ver las cosas, y sobre todo, formas de verme a mí mismo.
    Qué cosas, ¿verdad? Quizá, y sólo quizá, pensar en cosas como el destino no fuera algo tan descabellado.
    Escrito por honestidad-brutal el 13/11/2007 14:12 Comentarios (2)

  • Cosas que nunca te dije
    3/Noviembre/2007
    Cosas que nunca te dije
    Bueno, no sé ustedes, pero yo recorro una media de dos mil y pico kilómetros al mes en coche, es decir, estoy expuesto. No tanto como los transportistas, desde luego, pero algo más que aquellos que tienen el trabajo en casa, en la propia ciudad donde se reside.
    En mi caso mi corazón, y mis entrañas, desde luego, se reparten entre tres ciudades. Cada una de ellas me aporta algo, y tienen, como todo en la vida, algo bueno y algo malo. Tarifa es mi casa, donde me he criado, y vive Dios, lo sigo haciendo. Allí tengo a mi familia y a los pocos amigos que no se han marchado buscando empleo. Algeciras, además de un caos, es donde tengo mi trabajo, una maldición bíblica que me permite hacer más o menos lo que deseo, y ser independiente, al menos hasta cierto punto. Cádiz es Medicina. Cádiz son mis estudios y mis sueños, mis amigos de nuevo cuño. Y Cádiz es la Luz.

    Mucho rollo. Puedo morir en cualquier momento, eso es evidente, pero tengo algunas más papeletas que la media al repartirme entre tres ciudades entre las cuales, seamos sinceros, las comunicaciones son… ¿una mierda? Sí, creo que esa palabra resume la realidad de un modo bastante acertado.

    Así que dejo constancia en este mi blog de las cosas que no por ya haberlas dicho dejan de ser importantes:
    A mis padres, que los quiero, sin reservas, que los amo y les agradezco de corazón ser lo que soy, y cómo soy… después de mucho tiempo, me gusta el resultado. Y ellos tienen mucho que ver en ello. Les agradezco sus cuidados, el haberse desvivido por mí, por cada uno de mis latidos, mis risas y mis toses. Por supuesto sé que no son perfectos. Todos tenemos nuestras cosas, pero no las citaré aquí. Son muchos más los aspectos positivos que los negativos, y además… ellos me han enseñado a ser elegante.
    A mi hermana, que la amo, que la quiero mucho, a pesar de lo diferentes que somos (mucho, hermana). Pero me quiere como nadie. No tengo dudas al respecto. Espero siempre estar a su altura.
    A mis amigos, los de Tarifa y los de Cádiz, que los quiero, que les agradezco cada uno de los segundos que pasamos juntos, y las discusiones, cuando las hubo, incluso. Me siento orgulloso de todos ellos. No los conocidos, los amigos. Ésos que son pocos, pero muy valiosos.
    A los que ya no están… Bueno, esto es más para los que están que para ellos. Ellos saben que siempre los llevé en mi corazón y en mi alma, y en mis recuerdos, que venían y vienen en los momentos más insospechados. Cuando me toque a mi, cuando encarte o quiera Dios o el destino, no me olvidéis. No nos olvidéis. No cuesta mucho recordarnos de vez en cuando.
    Escrito por honestidad-brutal el 06/11/2007 20:51 Comentarios (0)

  • Frágil la memoria de los peces
    29/Octubre/2007
    Frágil la memoria de los peces
    (De la memoria histórica)
    Visto lo visto, la memoria histórica en España se podría equiparar a la memoria de los peces. O eso, o la historia que algunos teníamos como historia no es lo que era. Es evidente que hubo un bando ganador, pero no es menos cierto que en una guerra se cometen canalladas en ambos bandos. Esto, por obvio que pueda resultar, lo obvia la Ley de Memoria Histórica, o al menos es lo que se desprende del trato mediático de que es objeto.

    Es lógico pensar que los mayores abusos vinieran del bando ganador, pero eso no justifica que los que se produjeran a la inversa no fueran igual de deleznables, condenables o de llamados a ser recordados. No cabe tal discriminación cuantitativa. Sería sumamente inmoral.

    ¿A favor de la memoria histórica? Por supuesto, pero la pregunta que cabría hacerse es ¿de cuál?, es decir, ¿de la de quién? Porque la verdad diestra se resume en poco más que Paracuellos del Jarama. Hubo más atrocidades, pero ¿quién las recuerda? Por otra parte la verdad zurda nos insta, nos conmina a asumir que los zurdos (y por lo visto sólo los zurdos) lucharon por la democracia y un mundo mejor (basta con echar un vistazo a algún discurso de Largo Caballero abogando claramente por la violencia para ver el talante "democrático" de aquellas izquierdas). Amén de apropiarse para ellos la idea de República (¿y la CEDA, y Lerroux?) esta idea falsa cae por su propio peso: ¿qué democracia? ¿la democracia del partido comunista de aquellos años –por no polemizar obviemos la cuba y la china actuales, comunistas-, la de la CNT?
    Vamos a ver, seamos sinceros, el concepto de democracia en aquellos años era algo peliagudo, parece. ¿Qué pasó con aquella España en la que según dónde vivías así era tu condición, nacional o rojo? ¿Era mentira todo lo que yo tenía por cierto? ¿Era verdad? ¿Resulta que no dependió tanto de dónde te pillaba la guerra, sino que casi todo el mundo escogió bando basándose en ideologías? Amos anda.
    Resumiendo: sentirnos orgullosos de un bando o de otro: no. Todos asesinaron hermanos, todo asesinato es despreciable, tanto más entre compatriotas.
    Sentir que un bando era más bueno que otro es respetable, aunque falso a mi modo de ver. Es faltar al respeto a los muertos del otro bando, cualquiera que fuera.
    Desenterrar fosas comunes: sí, por supuesto: todas las posibles, de todos los colores.
    Honrar a los muertos: sí, a todos, a los que cayeron por sus ideas y a los que cayeron por circunstancias. Pero todos cayeron por España, la que tenemos ahora.
    ¿Ser de un color o de otro? Por supuesto, el que quiera tiene todo el derecho del mundo, pero sin faltar al respeto a los demás. Casi todas las familias españolas comparten alguna historia trágica de aquellos tiempos tan terribles. Es nuestra responsabilidad recordarlo, pero no por revanchismo o venganza, sino precisamente por todo lo contrario: la mejor manera de honrar la memoria de nuestros muertos sería precisamente evitando todo este clima de crispación y enfrentamiento. Una vez recordados todos los asesinados, una vez destapadas todas las fosas comunes, debemos mirar de una vez por todas hacia adelante y dejar atrás para siempre esa estúpida división cerril entre izquierdas y derechas que por tan mal camino nos ha llevado.

    En cuanto a la polémica de los símbolos franquistas, es algo más complicado, porque se entienden perfectamente las dos versiones: erradicar todos los restos sería algo equivalente a borrar el paso de este individuo por nuestra historia. Así como permanecen (y deben permanecer) los campos de exterminio para no olvidar los horrores cometidos, no sería mala idea dejar por ahí alguno de esos símbolos franquistas para no olvidar lo que nos pasó no hace mucho. Sería bueno que los nostálgicos franquistas, que suelen ser católicos, reflexionasen sobre el significado de "Caudillo por la Gracia de Dios". Muy curioso.
    Por otra parte, a dia de hoy, el ver este tipo de "recuerdos" podemos pensar que se "añora" de alguna forma aquellos tiempos, pero, afortunadamente, son pocos los nostálgicos. Aunque, a mi modo de ver, no se trata de ideología, sino de sociología: todos los que se beneficiaron del régimen lo ven con otros ojos muy muy distintos a los de los que fueron altamente perjudicados.
    Sabemos que en España no manda tanto el ideario como la cartera. Somos más bien pragmáticos.
    Escrito por honestidad-brutal el 01/11/2007 02:10 Comentarios (0)

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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