Cómo pasa el tiempo... Francisco Narváez Machón, "Kiko", jugador estrella del Cádiz de los heroicos y sufridos ascensos a primera, gran jugador del grande Atlético de Madrid, mago del fútbol y del juego de espaldas, crack dentro y fuera del campo, guasón como sólo puede ser un jerezano que mama en Cádiz, campeón olímpico en Barcelona 92, héroe del doblete con Milinko Pantic (otro gran crack semiolvidado, si hubiese jugado en el RM o en el Barça...).
El fútbol, además de un bello deporte, tiene estas cosas. A veces, como bien sabe Valdano, aparece la metáfora en el campo, ya sea como un pase de Xavi, de Fábregas, como una subida espectacular de Marchena o Puyol jugando la pelota, o como una carrera del incombustible-ex-cabra-loca Sergio Ramos... a veces la metáfora se hace guiño cómplice y semidios que resucita por unos 90 minutos a Kiko Narváez o a Fernando Redondo en las botas de Dani Güiza o de Marcos Senna.
Dios, qué me gusta este deporte cuando "sólo" es deporte.



8 comentarios:
Ay, y qué pocas veces ocurre ya eso...
Sí, pero cuando ocurre... es mágico... como ayer!!! y tú viendo pelis!!! GRRRRRRRRR...
XDXDXD
Es que verlas con la casa para mí sola y en la tele también es para mí,todo un raro lujo. Aparte de que tengo que devolverlas a la biblioteca, claro.
Que siiiiiii, que te comprendo (pero no te justifico XDXDXDXD)pero te perdiste un momento h-i-s-t-ó-r-i-c-o!!!!
Besitos
Jejejejeje, bueno, podré vivir con ello. También me perdí el España-Malta y, la verdad, lo he visto tantas veces que ya es casi como si hubiera estado allí. De todas formas tampoco es para tanto. Espera que ganen, que ese sí lo será.
el atlético. Ese si que es más que un club"
Y que lo digas^^ atlética hasta la médula...
Un besazo!!
El gran Narváez...como bien dices, este deporte es grande cuando sólo es deporte, creo que eso es lo que hace tan bellos los mundiales y las eurocopas, cuando los jugadores van en la selección dejan de ser millonarios con ferraris para humanizarse. Me recuerdan al autobús de mi equipo cuando vamos a jugar fuera, todos distintos pero todos grandes amigos.
Ya esá la charla de hoy, con sorpresa incluída.
A cuidarse
Óyeme bien, guarda muy adentro esos recuerdos de ese autobús, por ti y por mí, y por todos mis colegas que por no tener oportunidades no pudimos jugar competiciones de ningún tipo: las porterías siempre fueron piedras, y la afición gritando estaba en nuestros corazones... esa inquietud del partido que se acerca, ese nerviosismo que te atenaza y te sorprende hasta que te sobrepones y compites en buena lid con el rival, al que felicitas sin problemas si de veras te ha ganado de buena ley... lo más cerca que yo y mis amigos hemos estado de una Eurocopa o de un mundial ha sido en la playa, al jugar contra alemanes, ingleses, portugueses, franceses o italianos. Y aunque pueda parecer infantil, les ganamos, a todos, y quedó para siempre en nuestra memoria. Nosotros pudimos. Ahora, nuestros chicos.
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