No le debo nada a nadie, salvo a sí mismo. Y hace tiempo que comencé a aprender a perdonarme. No tengo nada que demostrar a nadie, ni siquiera a mi. Cuando pienso en que estoy en esta aventura porque así lo quise, doy gracias a Dios y al destino por haber reaccionado, por haber dado el paso, por seguir aquí.Hace tiempo que aprendí a perdonarme, a reconocer el momento en el que exigirme, en el que darlo todo, en el que rendirme y en el que arrepentirme, sin sentirme ni culpable ni frustrado. Hace tiempo, no sé cuánto, que soy libre. Y sabe realmente bien.
Hace tiempo que me liberé de cientos de cadenas que me habían tenido esclavizado, desde el qué diran hasta el cómo voy a hacer eso. Desde el es ridículo hasta el hay gente mirando. Desde el ya no tengo edad para eso hasta el iros todos a tomar por culo. Hace tiempo que me voy conociendo como soy, sin condicionantes sociales, tan sólo con los familiares y porque he decidido que así sea. Hace tiempo que vengo notando que quizá llegue a ser el adulto que me propuse ser. Con sueños y ambiciones, con un par de ideas claras sobre la justicia, la igualdad, los derechos y los deberes, la riqueza y la pobreza, la nobleza y la honradez.
Soy tan sólo yo, nada más y nada menos. No temo la imagen que el espejo me devuelve. Y eso tal y como están las cosas, es una bendición. Y por ello doy gracias.
Hace tiempo, no sé cuánto, que soy libre. Y sabe realmente bien.



2 comentarios:
cómo me gusta que que te hayas dado cuenta de algo así!!!
un beso!
Fa
La libertad es como ir a la frutería sin lista de la compra, yo ahora mismo estoy ante un mostrador repleto y no sé qué coger...pero me gusta tanto esta situación...
A cuidarse
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