Desde las ocho hasta las siete, con media hora de recreo y media hora para comer, son diez horas. Pero si te levantas a las siete y vuelves a las siete, son doce.
Da igual, al final llegas reventado a casa. Y con el maravilloso consuelo de que mañana será otro día... eso sí, de sólo siete horas.



3 comentarios:
Mucho estudiante, no sólo de medicina se acuesta con esa sensación, y más cuando te das cuenta que al llegar tienes mil cosas que hacer para el día siguiente, y te faltan horas.
*MarSirena*
bss
Es la preparación para las guardias
:*
Mal de muchos consuelo de tontos, dicen... me consuela :P
un beso, Marsirena!
Nebu, creo sinceramente que sí, tienes razón :P
un besoooooo
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