y con sabor agridulce de marejada,
de ausencias sentidas, buscadas o forzadas,
de dictadura fascia,
de felicidad hueca,
de corazones falsos, de risas impostadas,
de espumillones necios,
de campanadas secas,
vuelve mediocre cada año insensible
a los corazones que lloran pérdida
o a los que enferman o lloran o sangran
o piden,
con ansia o sin ella, resignados
a esta férrea decadencia
de consumismo vestido de fachada.
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1 comentario:
Buen comienzo
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