Somos carentes
de palabritas bellas, cariñosas
por un abrazo
qué no hubiéramos dado.
Somos constantes
testigos de lo efímero y lo bello
recalcitrantemente poetas
si bien no vamos por ahí publicando.
Somo distintos, con
mil necesidades por segundo,
y nuestros gritos
sólo los escuchan unos pocos.
Nuestros silencios aburren a los cielos
(cuando no creamos
lloran sus estrellas).
Nos dicen raros
por no atenernos a sus normas
sus costumbres o caprichos
sus leyes o teorías o mandamientos.
Somos raros,
somos diferentes pero no por gusto
no por vocación, suspiro o ansia o sueño.
Nosotros somos raros porque claro,
no podemos ser de otra forma.
Tenemos juguetes mientras interpretamos
que somos uno más de los suyos
con la necedad de los días grises
y las sonrisas vacuas y vacías.
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2 comentarios:
Enorme. Que grande caballero, que habilidad para explicar lo inexplicable. Me encanta :-D
Muchas gracias, Prosi. Con amigos así da gusto. Abrazo.
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