jueves, 6 de septiembre de 2012

Marchitarse

Se supone que me he estudiado tema y medio (dejémoslo en jajaja). Pero estaba pensando en otras cosas.
Tengo una planta. Es una mierda de planta, es una planta que dejaron los anteriores inquilinos o el propietario (sinceramente, no sé qué es peor). Total, floreció. La riego casi a diario, poquita agua, mucho cariño, modo maricona y floreció. Qué metáfora.
Y pensé, alegre como siempre, que algún día esas flores que han nacido se marchitarán (modo poeta cutre maricona), y fíjate, lo que es la mente, me acordé de mi pueblo.
Es un pueblo pueblo, prototípicamente pueblo, poca población, algo cazurra. Un pueblo.
Y la gente se marchita.
No es lo mismo estropearse que marchitarse.
Se estropea quien tiene mala suerte en la vida y se mete en la droga, quien tiene un accidente chungo, quien es corneado por la vida o la pareja (a veces ambos y simultáneamente, todo un logro de la ruina), etc.
Marchitarse es no tener opciones, pudrirse, dejarse llevar por el tiempo y ajarse.
Me diréis que siempre hay salidas.
Por supuesto, las hay.
La cosa es ¿cuántas?
Y la otra cosa es ¿dónde?
Y me da por pensar si no será cosa de que es un pueblo andaluz.
Si en comunidades del norte, que tanto se quejan de que somos un lastre y de que les odiamos, y de que pagan muchos peajes e impuestos, pasa algo de esto.
Si allí la gente se estropea o se marchita.
Si hay oportunidades o no las hay.
Si hay que recorrer unos 200 km para tener alguna oportunidad (la que sea, laboral, deportiva, incluso de ocio).
Si allí hay algún Hamlet como yo, desencantado y demás, que conoce más de uno y dos y tres casos de personas con talento, inteligentes, válidas y sensibles que por una u otra circunstancia dejaron los estudios para trabajar y ahora son flores marchitas.
Son grandes, pero podían haber sido mucho más grandes.
Gente sin títulos pero con inquietudes, tipos que leen, que opinan sobre política y que tienen un sentido del humor, una ironía y una inteligencia que muchos que coleccionamos títulos quisiéramos para nosotros.
Me diréis tal vez que eso pasa en todos lados. Que tenemos los gobernantes que nos merecemos.
Y yo digo que puede que sí, puede que no.
Pero si creyera en la estadística me llamaría poderosamente la atención la cantidad de deportistas, científicos, artistas, etc que tiene el norte siendo como es, más pequeño que Andalucía.
¿Será por el dinero?
¿Trabajan más allí? ¿Es eso todo?
Aquí no odiamos a nadie, por cierto. Yo trato de quedarme con lo mejor de cada pueblo.
Tontos hay en todas partes, o puede que más por aquí, no lo sé.
La pregunta es ¿por qué?

2 comentarios:

Prosi dijo...

Es una cuestión de actitud, querido Dr. Como siempre, es cuestión de tener hambre, hacer cosas, querer más y no conformarse. Que es nuestro problema en el sur, hablar mucho y hacer poco. Aún así me gusta verlo ahí, al pie del cañón. Un abrazo !

hamlet dijo...

Poco hay que hacer cuando poco se puede hacer. Las revoluciones están bien. Sobre todo las industriales :D