Resulta
que si todos queremos ser distintos
o prentendemos serlo
o especiales y esa mierda
somos todos iguales.
Nos dicen
las pelis y las series
los inevitables e insoportables libros de autoayuda
que somos diferentes, distintos, especiales.
Y bueno. Realmente es mentira.
Tan sólo somos carne. Vísceras, sangre.
Y somos lo que hacemos y sentimos.
No se trata de dejarse crecer la barba
vestirse de otro modo
raparse la cabeza
salir con pintas raras
ni practicar las poses
ni que todo importe mucho
o un carajo irreverente
ni que seamos más sensibles.
Se trata
de ser cada uno uno mismo
o un poco parecidos,
o un poco lo que sea. O un mucho.
Se trata
de tomar tus decisiones,
pensando o no en los otros.
Sentir tu vida y vivir tus sentimientos.
Así que ser distinto
-puede que se resuma simplemente-
no es esforzarse en dar la nota,
sino en tratar de ser uno mismo.
Aunque eso a veces
nos haga a todos iguales.
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1 comentario:
Una de las cosas que más me molestan de algunas personas, es que intenten ser diferentes por sistema, como si ser iguales en algo fuera malo per se. Tan malo es ser igual por puro borreguismo, como ser un borrego al intentar no serlo por las razones equivocadas.
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