viernes, 27 de septiembre de 2013

Dudo Fraguel is dead

El chico siempre, siempre, dudaba. Dudaba de todo. Por supuesto, como buen dubitativo e inseguro, dudaba de sí mismo. Estaba siempre -o eso creía- rodeado de gente confiada, segura, serenamente pagada de sí misma, siempre rechazando sus argumentos, sus ideas, sus gestos. Lo que él llamaba secuestradores de ego.
Siempre fue así. Quizá desde la cuna, no se acordaba. No estaba seguro. Quizá estaba bastante seguro. 

Pero un día, sencillamente, todo acabó. No fue una revelación. Nada espectacular. Más bien llevaba bastante tiempo rumiándolo en silencio, entre dudas. Simplemente un día fue del todo consciente de que estaba cansado de dudar. De que no había ninguna, absolutamente ninguna prueba de que sus argumentos, sus gestos, sus ideas, no fueran las correctas o acertadas. De que todo era un simple juego de egos. De que no era cuestión de la idea en sí, sino de quién la defendiera. De que todo, como siempre, como en la vida, estaba amañado.

Y se notó cansado, harto. Y tuvo, por primera vez, una certeza. Era suficiente. 
Eso no significaba que a partir de ese momento no volvería a dudar. No. En la vida no había magia. Significaba que era consciente de que todo el mundo duda, pero calla. Disimula. Y si no duda, es que es necio. Y él no se iba a poner, por primera vez en su vida, por debajo de nadie.

Se acabó.

Dudo Fraguel había muerto.

No hay comentarios: