lunes, 13 de enero de 2014

La chispa de la vida

Esto de ser inseguro es un latazo. No sé si escribo mal, si escribo bien, si esto interesa a alguien. Aunque sea en plan voyeur, morboso y tal. El caso es que veo otros blogs, descarnadamente personales, y tienen un encanto... delicioso. Hay auténticos perracos del arte de escribir blogs. Y es una mierda. En realidad es bueno. Pero me comparo, y oye, es una puta mierda.
Antes de continuar escribiendo -o perpetrando, depende del estado de ánimo- quisiera adelantar que no voy a poner disponibles los comentarios.
No, porque sería como obligaros a escribir rollo "ooooh Hamlet, no dudes, tu blog es delicioso y tal y cual, escribes superbieeeeeeeeen"... y no. No que no escriba bien (quizá correctamente, pero ¿bien? ¿who knows?), sino que no, nada de elogios más o menos educados o falsos.
Y nada. Eso. La gente, oh comparaciones, tiene unos blogs del carajo. Sinceros, despiadados, naïf, brutales, solitarios, desafiantes, narrativos, novelescos, fotográficos... yo tengo la sensación de que escribo un continuous play cansino de cojones, una cutre-oda a la tristeza.
Crear, gustar, agradar... todo es cuestión de ego.Y quizá a ti si te interese esto, pero porque se entreven sentimientos, decepciones, alguna alegría, irreverencias... eres una especie de vampiro emocional, no te parece? No creo. Después de todo soy yo el que se muestra impúdico en todo caso.

Y mismamente, este texto, esta puta mierda, es verter palabras en el desierto. No aporto nada, no digo nada que no sepa el que siga el blog. O sí. Yo qué sé, cojones. En cualquier caso, es mejor escribir algo que dejar pasar los días sin leerme. O no.

Puntos aparte, me falta chispa. Estooo... desde hace unos 36 años. Y puede que todo sea cuestión de enamorarse, aunque sinceramente creo que apuesto demasiado alto al amor. Porque la vida no es un cuento ni una novela. La vida es vida, suele ser sinónimo de monotonía y de que al final te mueres.
Sí, claro. En medio destellos, alegrías, carcajadas, orgasmos, borracheras... y decepciones, lágrimas, silencios incómodos, habitaciones vacías, amistades que se difuminan cada vez más, convenciones, conveniencias...

Quizá la chispa de la vida dependa del fino precario equilibrio de estos elementos.

Así que me falta chispa, lo que hace que salga del trabajo, me haga una mierda cualquiera para almorzar, y me quede vegetando en casa hasta la noche. Me pongo una peli, una serie, leo, juego a la xbox. Pero me falta chispa. Quizá sea un beso, un abrazo. Una sonrisa. Una felación. Un gato. Whatever, que diría Oasis.
Puede que sea un puto depresivo o un quejica, o que vaya de víctima como me ha dicho más de una vez algún amigo.
O puede que me haga cualquier mierda para comer porque hace cuatro años que no huelo absolutamente nada, y que no salga a correr porque el asma me está puteando basto y cuando no me putea ya se encargan las rodillas de dolerme hasta hacerme cojear.
Puede que yo sea un victimista. O un tipo con mala suerte, algo jodido, algo enfermo, con bastante talento desperdiciado y algún que otro amigo que se equivocó al juzgarme.
O no.

En cualquier caso, es lo que hay. Chispa más o menos.