Vivir solo tiene, como casi todo en la vida, cosas buenas y cosas malas. Después de nueve años de compartir piso (repartidos, no consecutivos, gracias a Dios), a uno le apetece. Ver lo que quieres en la tele, no mosquearte por el típico que se ducha el triple que tú (hablamos de tiempo y por ende, de butano), no aguantar a nadie, que nadie tenga que aguantarte, comer tu comida sin que nadie te pida nada de lo que te queda poco o te gusta mucho (véase cocacola, no lo puedo evitar), y un interminable etcétera.
Pero claro, todo ying tiene su yang, y a vece la soledad da bocados. Hoy, por ejemplo, me ha dado uno sin avisar, como le gusta a la vida hacer las cosas. Me he puesto malito. Estaba en pijama viendo la tele y bicheando con el portátil, y de repente, ¡zasca!, me ha dado una tiritona. Uno, que algo entiende de esto, ata cabos y ve que el malestar tontorrón de ayer (que me hizo enroscarme y taparme como un esquimal en plena era glacial) más esta tiritona equivale a gripazo diluído -espero- por la vacuna antigripal.
Y muerde la soledad. Porque te ves eso, solo. Sin termómetro, débil, vulnerable. Como siempre en el fondo (no me refiero al termómetro), pero todo más obvio. Más evidente.
Y uno agradecería tener alguien al lado, aunque fuera para decirle que estás malo, que vaya tela, que a ver cómo curro mañana y que a ver qué coño pasa con la guardia.
Y uno se ve escribiendo en un blog.
Tiene gracia. El médico de familia con el que estoy rotando me dijo el otro día que me merecía una buena chica. En realidad tiene truco. Le había hecho un resumen de mi vida y, la verdad, sonaba a una vida interesante. Monótonona, sacrificada, algo gris y falta de brillo, pero ciertamente algo intensa y algo vivida. Y claro, como soy como soy y como de vez en cuando -no es cuestión de ser falsamente modesto- tengo frases geniales, le solté "te das cuenta de que con la vida tan interesante que he llevado me merezco una épica historia de amor?" :P
Hoy me ha dicho que tenía mala cara. Arrastraba algo de mal cuerpo desde ayer, pero el paracetamol de las siete me alivió bastante. Sí, ése del que la gente se queja cuando se lo recetas... pero ¿qué es lo que quieren? ¿Esteroides, joder? En fin, que me dijo que tenía mala cara. Que necesitaba a alguien que me diera mimos. Yo sonreí. Una broma más. Pero ahora lo rumio y pienso que hace más de once años que nadie me mima. Ya va tocando, leches.
Me he cascado un gramillo de paracetamol, y cruzo los dedos para pasar buena noche y, sobre todo, poder currar mañana. No quiero faltar a la guardia, casi siempre cuesta encontrar a alguien que te supla y bastante carga de trabajo hay para dos erreunos como para que uno falte. Intentaré ir por todos los medios.
Supongo que lo hablo contigo porque si lo hago solo puede parecer raro. En realidad no, suelo hacerlo bastante y no sueno a loco. No me sueno a loco. Claro que eso es un poco propio de un loco :P
A veces los bocados vienen así, sin esperarlo. Te ves en la cama tiritando y no se trata de que quieras a alguien calentándote ni nada de eso, sino que te ves vulnerable y poca cosa. Y el bocado... bueno, ha habido otros antes, y habrá más, qué duda cabe. De eso trata la vida.
Podría llamar a casa y desahogarme. En parte me hace sentirme triste, yo aquí quejándome cuando a unos cien kilómetros hay gente que me quiere sin reservas. Hay gente que está sola de verdad. Y me acuerdo de cuando el señor Ale me tildó de "hiperconcienciado". Demonios. No creo que lo sea. Pero sí que debería dejar de darle tantas vueltas a las cosas.
No les llamaré. Para qué preocuparles. Dejarles con el cuerpo como yo, cortado. Mi madre sería capaz de encajarse aquí. Sé de lo que hablo. Ella no viaja nunca, está hecha a no moverse ni a disfrutar en general. No ha tenido una vida fácil, precisamente. Y ahora a mí no me toca decirle que estoy malito. Me toca decirle que estoy bien, que todo va bien, que no paso frío y que como bastante. Mentiras podridas casi todas. Pero estas mentiras -creo- pueden pasar. Son de buen rollo. De las pocas de buen rollo.
Eso sí, eso de ser buena persona o intentarlo es, en ocasiones, una puta mierda.



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