
Por aquellos tiempos, yo debía rondar los 16... era todo ilusión, y como siempre, me ponía muy nervioso con los partidos de España. Lo pasé realmente mal. Sobre todo por lo injusto de la derrota. Codazo en el área, Luis Enrique con la nariz rota y todos los españolitos con la cara partida. Daba pena España. En serio, me invadió la tristeza. Si creyera en el psicoanálisis, diría que ese partido dejó una huella vital en nuestra conciencia colectiva. Fue una especie de "esto es lo máximo a lo que podemos aspirar".
Ahora, unos 14 años después, nos enfrentaremos a Italia en cuartos de final. Y pese a mi pesimismo cuasipatológico, quiero mojarme y diré que sí, que ganaremos. Pero no porque podamos. Debemos ganar, como debimos ganar a Italia (si hubieran pitado penalty, y roja a Tassoti, es más que probable que la jugada de Baggio no se hubiera producido), y sobre todo como merecimos ganar a Italia, o a Korea (otro robo). Pero eso lo dejaré para el siguiente mundial.
Ganaremos. La vida nos lo debe.



3 comentarios:
Yo también recuerdo ese día, y recuerdo como después del partido bajamos a la calle con cara de pena y nos pusimos a hacer lo único que podía quitarnos la tristeza ¡jugar al futbol!
Dentro de mi hay una pequeña esperanza de victoria. Desde el exilio verá como España venga por fin a Luis Enrique... por cierto, creo que el codazo fue posterior al gol de Baggio. Todavía da rabia ver como Salinas fallo el gol más claro de su vida... Parece mentira que hayan pasado 14 años, nos hacemos viejos.
Sí... yo creo que aquello nos marcó... no estaría mal quitarnos una espinita que lleva catorce años clavada... todos con la roja!!!
Venga, ahora a ver si aciertas también con lo del sorteo de mi VPO.
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