¿Alguna vez has pensado en cómo sería tenerte a ti mismo como amigo? ¿Cómo sería? ¿Serías buen amigo? ¿Estarías ahí en los malos momentos? ¿Qué te dirías en ellos? ¿Sabrías qué decirte? ¿Encontrar la palabra exacta?
A veces me gustaría salir de mi cuerpo y animarme un poco. A veces, cuando ni siquiera los amigos están cerca, es insuficiente saber que están ahí. Y sólo te tienes a ti mismo. Es por eso que tienes que tenerte aprecio. A veces eres tu única compañía. Y se pasa mal si estas mal estando a solas contigo.
Solo en las tinieblas de tus peores pensamientos es cuando mejor te conoces. ¿Te gusta lo que ves? ¿Estás satisfecho de ser aquello en lo que te has convertido? ¿Es muy diferente de lo que querías ser?
He vivido tormentas apocalípticas, he sufrido los embates de los más fuertes vientos y apenas he conocido la calma. Quizá algunos momentos breves entre algunos brazos. Todo, o casi todo lo demás ha sido tempestad. Ahí adentro.
Puede que sin causa, o con ella... ¿realmente importa? ¿Quién o qué fue mi salvavidas? O acaso escribo esto desde el fondo del mar de mi alma, desde la oscuridad tenebrosa de mi pecho. Acaso hace tiempo que naufragué y ni me he dado cuenta.
Sé lo que es vivir sin metas, conozco el sinvivir de vivir cada día como quien silba una canción aburrida, como quien espera que pase el tiempo mientras espera a alguien. He vivido con el alma en los bolsillos sin esperar nada en concreto.
He recorrido mil caminos diferentes, he arrojado al fuego de Mordor mi anillo maldito, he vivido ahí adentro mil historias en un segundo, he vomitado sentimientos y pasiones para nada... he vivido cientos de vidas adentro y ninguna fuera... y he gritado, he gritado como sólo lo saben hacer los locos y los niños, he gritado con todas mis fuerzas y lágrimas, con toda la voz que me daba el alma, hasta que enmudeció de repente una noche cualquiera, exhausta.
He sido el Robinson de mi isla solitaria sin ningún Viernes, he recorrido el Más Allá desde el Purgatorio hasta el Infierno. Y te he llamado, te he llamado a gritos, te he suplicado que vinieras a verme, que me acariciases tan sólo un segundo. Sólo obtuve silencio.
Y de nuevo, como antes tantas veces, tan sólo me tuve a mí entre mis manos.



2 comentarios:
No estoy de acuerdo en eso de que solo en las tinieblas de tus peores pensamientos es cuando mejor te conoces. En esas tinieblas tiende a verse todo parcialmente, y justo la parte más negativa. Lo bueno también forma parte de uno mismo, y también necesita que la conozca y la valore su dueño que, a veces, es el último en enterarse.
La vida es una montaña rusa llena de altibajos y, curiosamente, uno experimenta bastante más intensamente las bajadas que las subidas, aunque ocurran en igual número y altura. Las subidas, tranquilas, y los pocos segundos arriba en que el coche casi se para, no los cuenta nadie después. Pero están. Vaya si están.
Cuántas veces hay que llorar por lo que anhelamos sin percibir lo que infrautilizamos...
Anda que no me llamas pa ná, jodío, jejeje. Un besazo.
Puede, pero también es cuando mejor conoces tus sentimientos y tus capacidades. No tiene por qué ser algo negativo, me refiero a lo más profundo de nosotros.
Estoy de acuerdo con el segundo párrafo. La vida es una montaña rusa, sí, pero algunos van al parque Warner y otros al Tívoli, eso es lo malo.
^-^´
Pero si te toca llamar a ti!! ;)
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