De la suavidad antaño cotidiana
tan sólo quedan hoy besos añejos.
De la complicidad, de los círculos
concéntricos de amor inagotable
como las ondas que formabas en el lago
tirando piedras,
apenas queda nada
si acaso los recuerdos
con ese poso amargo.
Del paso inexorable de los años
la capa de polvo que arrasa todo mueble
condenado al cuidado de una sábana.
Sólo quedan restos del naufragio.
Lo único encendido es una colilla,
los dos bien lo sabemos,
y pronto dejaremos el tabaco.
De la constancia que sentenciamos
en este amor muerto
hasta que de nuevo brillen nuestros ojos
sólo quedará añoranza.
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2 comentarios:
Aupa ahí H. Me gusta. Al final no somos sino polvo así que... ¿ a que cojones de inmortalidad esperamos ? Incluso nuestras grandes pasiones apenas serán un recuerdo que comentar con los amigos algún día. O más probablemente, algo que nos acompañará en un atardecer lejano, apoyados en una balaustrada viendo morir el sol.
"Lo único encendido es una colilla,
los dos bien lo sabemos,
y pronto dejaremos el tabaco"
Esto es un prodigio, Hamlet. Me ha producido un escalofrío.
Besicos de limón
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