
No sé si fue santo. Su vida, desde luego, lo fue. Ha fallecido, a los 89 años de edad, Vicente Ferrer i Moncho, ex-jesuíta y hombre bueno, con todas las letras. Dedicó su vida a ayudar a los más necesitados. Hombre sencillo, humilde y bueno, que ha hecho historia en La India, concretamente en Mumbai y Anantapur, durante más de cincuenta años. Ahí queda eso.
Los exámenes no me dejan escribir de momento más sobre este pequeño gran hombre de salud frágil.
Sus buenas acciones no me impiden, sin embargo, recordarlo con emoción, cariño y orgullo como un buen hombre de bien que se esforzó en todo momento por los menos favorecidos.
Descanse en paz.
Paz a los hombres de buena voluntad. Gracias por tu esfuerzo, Vicente. Dios te bendiga.



2 comentarios:
Ojalá alguna vez tuviera yo la décima parte de su generosidad.
Lo mismo digo.
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