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sábado, 18 de mayo de 2013

OH SHIT SHIT SHIT QUE LOS FUCKEN A TODOS

Cuando yo era más joven era igual que ahora salvo algunos detalles sin importancia. Menos arrugas, más pelo en la cabeza y menos en la espalda, y mucha rabia con la vida.
Muchísima. Puta.
Porque había muchas cosas que no entendía o que sí, sí entendía y me tocaban mucho las narices.
Quizá, sólo quizá, madurar es tragar, decía yo hace unos años. Me reafirmo. Al menos de momento. Quizá madurar sea comprender que todo cambia, que todo fluye, que nada permanece, que nuestras circunstancias, y lo que es más importante, nuestra visión de las cosas, cambia casi inevitablemente.
O quizá, sólo quizá, madurar es transigir.
¿Alguien ha dicho rendirse? Give up?
¿Quién da más?

En cualquier caso, estaba muy enfadado con la vida, mucho. Por ser tan puta, tan corta, tan injusta, por ser triste, por darme cuenta de todo eso con lo bien que se está jincando, sí, jincando con jota, que es más onomatopéyico -y andaluz- que hincar con hache.

Esto no viene a cuento de nadie, mi cabeza es como es y no, no creo que llegue a ser fuga de ideas. El caso es que me he acordado de amigos como Universitólogo, el Sr Ale o mi querida Elphaba.
Según criterios, no son personas que triunfen o hayan triunfado. Y digo según criterios. Porque ya quisiera yo tener los años -oh, decrepitud- de Uni, o su buen corazón, o su genio musical. Y ya quisiera yo haber surcado los mares como ese señor sin título universitario -aún- pero que acumula más experiencias y conocimientos que otros con tres o más carreras. Y ya quisiera yo tener la cabeza amueblada como Elphaba, o su conocimiento de cine o de japonés, por mucho que ella se sienta regular por estar en el paro -ah, Rajoy... in Rajoy we don´t trust-. 

Y por qué el título? Porque aprendí que no todo era blanco y negro. Nah, muchas veces lo es. Aprendí que triunfar es cuestión de matices. Yo he encontrado a personas muy muy valiosas en mi vida, sin tener que ser ultraamigos o un roce constante. Y eso, queridos, es un triunfazo. Sí, perros amiguitos, vosotros sois mi triunfo. Y esto, sí, pudiera ser peloteo, pero no lo es. Es -otra más- una genialidad.

Y a los demás? A los demás que son normalitos, del montón, melancólicos monótonos... shit shit shit. Que los fucken a todos.

viernes, 18 de mayo de 2012

Choque

Salvando las distancias
para que me entiendas
me chocan bien dentro
un Benedetti y un Bukowsky:
     yo estoy en medio
una especie de Buketty
o quizá un Beneski
(tengo mis días/noches)

en todo caso,
salvando las distancias

(reverencia)

(reverencia)

salvando las distancias.

jueves, 17 de mayo de 2012

Un tipo duro pero blando

El Sr Ale es un amigo de esos que aparecen en tu vida un buen día, amigo de un amigo, de esos que parece que se ganan el título de conocidos y poco más. Pero la vida, esa especie de montaña rusa de opereta, a veces teje unas telas extrañas sin saberse muy bien cómo, y hace que algunas personas sean no sólo amigos o conocidos, sino compañeros de viaje. Conocí al Sr Ale (que siempre fue un señor) no recuerdo hace cuántos años. Soy un despistado, no es nuevo. Tampoco importa, realmente. Lo que siempre recordaré serán nuestras conversaciones, nuestras divagaciones sobre los más variados temas.
Ambos con cicatrices, como debe ser, pese a nuestra (más la suya que la mía) juventud. Más profundas las suyas, más calladas y mucho mejor llevadas. Tanto que aprender de una persona con tan poco tiempo en común, con tan poco contacto, intermitente, fugaz, efímero.
Corría el año 2006 cuando se pasaba por mi piso para ver a su amigo Brr y a un servidor. Pizzas, pelis, charlas, muchas charlas. Alguna vez durmió en casa, en mi cuarto, mi extraño cuarto de casa vieja en Cádiz con dos camas.
Noches de charlas interminables, de un loco premédico con un loco de esos que saben hasta latín, a pesar de no tener una carrera con la que muchos tontos se creen algo.
El Sr Ale nunca, y cuando digo nunca es nunca, hizo alarde de saber cosas. Lector empedernido, políglota por su cuenta y riesgo, parla portugués por motivos amorosos y alemán porque lleva un alemán metido dentro.
Con un hermanillo enfermo al que cuidó y mimó desde siempre, quemado, cansado, luchador. Luchador desde que lo conocí. Inteligente, culto, callado, reservado a veces y siempre confidente. Siempre dispuesto a escuchar y a ser escuchado. A veces, como tiene que ser, coincidíamos y a veces no. Siempre dialogante. Un señor.
Compartir, bella palabra esa. Compartir. Desde desahogos hasta partidas de Warhammer. Qué año más bonito el 2006.
Cuando no se sabía muy bien qué haría un tipo tan dotado como el Sr Ale con su vida, se alistó (palabra que ya casi no se usa) en el Ejército (en la Armada, como debe ser en un gaditano, qué carajo). Y su vida conoció la marcialidad, la rigidez, el honor, y algún que otro mando hijo de puta. Es inevitable. Y viajó, y claro, seguió creciendo.
Y desde Ferrol, desde la otra punta de España, se alegra sinceramente de que haya acabado la carrera. Me felicita por teléfono y me escribe desde su blog. Y puedo casi verlo, sincero, franco, con una alegría más poderosa que la mía, orgulloso. Grande. Y brinda con Franciskaner, como tiene que ser.
Y desde su tierra natal que es la mía, desde la otra punta, yo me emociono y juego con las palabras la mitad de bien de lo que lo hace él y le devuelvo el brindis. Dice que soy una lección para todos, sin saber quizá que él es mucho mejor lección que yo. Hombre que se ha buscado y creado a sí mismo donde los haya, que pelea contra el infortunio desde pequeño, que superó la ausencia de su hermanillo y hasta un accidente de tráfico (jodido Benalup) que le dejó sin coche y del que salió por suerte sólo con collarín. Qué tío el Sr Ale. Qué señor. "Tengo un amigo médico", me dijo orgulloso. Yo tengo un amigo marino, escritor, políglota, culto. Yo tengo más que él. Pero calla o lo ignora. Porque las grandes personas son así de humildes.
Salud. Qué bonito fue aquel 2006.
Gracias, Sr Ale. Es un honor ser su amigo.

martes, 28 de febrero de 2012

Zansgivin

Le doy a Dios las gracias
-y eso que le gruño más que hablo-
por haber nacido en el Sur,
el que me llena la boca,
en donde
las viejas aún se sientan en la calle
el Sur
de los pueblos encalados
y la sonrisa tatuada
en los corazones.

El Sur
verde y blanco donde el sol
nos riega cada mañana
y tenemos atardeceres de postal cada tarde
con Sierra y Mar, con
sonrisas tatuadas
en los corazones.

Donde nos saludamos muy contentos
y paramos los coches para decir hola,
donde los viejos se quitan las mascotas
donde nos comemos los erizos y las lapas
sin poner caras de asquito,
donde nos bebemos la vida, oiga,
donde sonreimos
porque aunque no podamos queremos.

Somos
el lujo de este país, la gloria y la alegría
nadie puede con eso
somos la clave, Andalucía
es el futuro,
sólo que no acabamos de creerlo.

martes, 7 de febrero de 2012

A Elphaba

Después de tanto tiempo, amiga mía
un poema o un esperpento,
una caricia de letras
un silencio, unas cuantas
palabras que te acunen
mientras te digo
que desde hace dieciséis años
eres mi mejor amiga.

Se resumen pronto
estos años inciertos
en que has estado sin estarlo
pero estando
y en que
cualquier cosa que te diga
resultará poca e injusta.
Mi amiga.

Gracias por todo. Por seguir estando
por todo cuanto
me, nos, has regalado.
Por ser como eres,
por la palabra justa,
por alguna riña,
por mis disculpas.

Por quince años
de eso que muchos
no conocerán nunca.

No es esto sino un beso
una caricia de letras,
un silencio, unas cuantas
palabras que te acunen
mientras te digo
que desde hace mucho
eres mi mejor
amiga.

lunes, 23 de enero de 2012

Va por ti, chico

A veces, cuando escucho alguna canción, supongo que como nos pasa a todos, me transporto a una época exacta de mi vida. Y escuchando esta tarde-noche a Beck en Beautiful Way me he retrotraído, esa expresión, a una época en la que era un chaval que apenas tenía sueños además de enamorarse, que apenas se dignaba a aspirar a hacer otras cosas, a salir de espirales. Un chaval que quería hacer cosas, inquietísimo, al que le gustaba la pintura, la música, la fotografía, la filosofía, el arte, las letras, escribir, leer, la astronomía... y que apenas tenía acceso a nada de ello. Con una leve sospecha de "y por qué no voy a a ser genial?" y con la losa de creerse mediocre o poca cosa... víctima de un inmovilismo que lo condenaba a no hacer nunca nada. O dicho de otra forma, siempre hacía lo mismo.
Es duro tener al enemigo cerca. Demasiado cerca. O no saber quién es el enemigo. O sospecharlo. O temerlo. Y saberlo a la vez. En fin.
Ese chico que era un enfermero que saludaba a todos sus pacientes. Que hacía los avisos a domicilio a pie (con su discman y su mochila), en invierno acabando como una sopa y en verano sudando como un cerdo. Ese chico buena gente pese a tener una angustiosa sensación de locus de control externo sobre su vida. Ese que cedía una hora y media más o menos cada turno para asegurarse de que una sonda era permeable (a veces el pipí no sale ipso facto pese a estar en vejiga, sobre todo en algunos vejetes), para hacer curas a horas que venían mejor a familiares-cuidadores, o para hacer el gilipollas, para intentar tener contento a todo el mundo. Ese chaval que no sabía aún que las sonrisas cotizan a la baja, y que muy poca gente valora al que las derrocha noche y día.
Ese chaval que era, carajo, un buen chaval, un tio buena gente. Aquel chico tímido que salía feo en todas las fotos. Un tio que ahora contemplo y ante el que tengo que decir: cojones, eres complicado de cojones, pero eres un buen tipo. O al menos intentaste serlo siempre.

Así que te voy a dar las gracias, y voy a hacer públicamente lo que nunca he hecho, decirte que vales mucho, que te quiero, que no gruñas tanto, que sigas amando tan intensamente y no dejes nunca que te cambien, que sigas haciendo como haces, cogiendo lo bueno de los buenos y aprendiendo qué no hacer de los malotes. Que sigas sin callarte, que no te calles una, que seas espontáneo, que desarmes a todo el mundo con tus cosas, que sigas siendo ocurrente y polémico... bueno, intenta ser menos polémico. Y no estés tan enfadado. Aunque tengas esa sensación de timado de la vida (xD). Estás viendo que de vez en cuando los sueños se cumplen. Vas a ser médico. Vas a hacer lo que querías: no vas a cuidar, vas a curar, te vas a ganar la vida ayudando a los demás, y sin pisar cabezas. Sigue así, tio, no dejes que te cambien. No lo han conseguido en 34 añazos. Que no lo consigan en otros 34 al menos. Mantente con vida. Disfruta, disfruta sin pensar en nada ni en nadie, dedícate a ti mismo aunque te enamores como un perro. O gato... no, tú eres muy perro. Hay cosas que no pueden cambiarse. Sé buena persona. Intenta follar más. Sigue abrazando tantísimo. Sigue siendo el mismo. Cada vez te acercas más al tio que te propusiste ser. Lento, pero seguro. Sigue inexorable, sigue. No dejes que te cansen. Aguanta, que no todo son obstáculos. Descansa y sigue con la lucha. Y por qué no, quizá cambies el mundo. Por lo menos la parcelita que te ha tocado.

Y no te enfades tanto con la vida. Ya hiciste las paces, pero tienes que limar asperezas. Los dos sabemos que si te hubieran dejado habrías escogido el modo "difícil" pese a saber que lo más inteligente era escoger el de "fácil". No preguntes por qué. No llego a tanto. Te quiero. Intentaré cuidarte mejor.

jueves, 11 de febrero de 2010

Mi querido Pancho

Ha querido mi memoria evocar recuerdos de hará... unos cinco, seis o siete años. Los recuerdos, que vienen cuando quieren, nos sorprenden en los momentos más inesperados. Estudiando-repasando infeccioso me topé con las recomendaciones sobre el tratamiento de la TBC. Y me acordé de Pancho, un médico que conocí mientras me abría al munco enfermeril muertecito de miedo. Eran días en los que todo te impresionaba, en los que el verde de novato era más que evidente, y bueno... no los pasé del todo bien. Pero a lo que voy.
Era simpático, muy simpático. Y canalla, algo canalla (algún día escribiré por qué los canallas tenemos encanto :P). Y sonreía mucho. Constantemente. Era raro verlo serio, y aunque algo le preocupara, acababa sonriendo... y haciendo sonreir.
Era su sonrisa una sonrisa amplia, sincera, envolvente. De las acogedoras y contagiosas. Y era buena persona.
A mi, como a él, me gusta trabajar de buen rollo. Y si puede ser haciendo un poco el ganso, mejor. Bastante pena nos rodea como para además ser serios. Y así lo hacíamos. Estábamos de broma siempre que podíamos.
Las noches de guardia nos contaba mil historietas sobre sus comienzos, como aquella vez que fue a hacer un aviso y dejó el coche aparcado en cuesta-abajo... sin frenos.
Nos regaló millones de risas y sonrisas.
Como cuando desde un extremo del Centro de Salud imitaba a un famoso loco que hubo en Cádiz y gritaba "¡Fuego!"... a lo que yo, desde el otro extremo, y con la gente alrededor, respondía "¡Bombero!"
Como cada vez que pasabas a su lado rápido porque tenías prisa y te gritaba "Cogedlo ahí!!".
Como cada vez que yo o alguien tosía mucho, y él bromeaba pidiendo una placa de tórax, una baciloscopia del esputo y un cultivo...
Quién me iba a decir a mi que años más tarde le recordaría mientras estudiaba cuarto de Medicina.
Y se murió.
Y lo echo de menos.
Y desde que murió mi tío confieso que no he tenido valor para ver ninguna de sus tumbas.
Descansa en paz, y sonríe y ríe con los ángeles, mi querido Pancho.

viernes, 19 de junio de 2009

Un hombre bueno


No sé si fue santo. Su vida, desde luego, lo fue. Ha fallecido, a los 89 años de edad, Vicente Ferrer i Moncho, ex-jesuíta y hombre bueno, con todas las letras. Dedicó su vida a ayudar a los más necesitados. Hombre sencillo, humilde y bueno, que ha hecho historia en La India, concretamente en Mumbai y Anantapur, durante más de cincuenta años. Ahí queda eso.
Los exámenes no me dejan escribir de momento más sobre este pequeño gran hombre de salud frágil.
Sus buenas acciones no me impiden, sin embargo, recordarlo con emoción, cariño y orgullo como un buen hombre de bien que se esforzó en todo momento por los menos favorecidos.
Descanse en paz.
Paz a los hombres de buena voluntad. Gracias por tu esfuerzo, Vicente. Dios te bendiga.