Sexto, estudios aparte, está siendo un año atípico. Realmente atípico. Estoy conociendo a compañeros con los que apenas había tenido trato más allá del hola y adiós. Y está resultando una sorpresa. He conocido a un amigo impresionante que además dará el discurso de graduación, merecidamente. No porque lo considere un amigo, que también, sino porque es un artista, de la palabra y de la gracia. Y será un buen médico. Seguro.
También he conocido a una chica impresionante, que se sale de la tipicidad de las chicas de la clase. Como le dije una vez, es como un tío, pero en tía buena. Algun día os contaré mi teoría de las tias-tio. Y la historia de cómo fui propuesto para dar el discurso y lo rechacé.
Pero sobre todo sexto está siendo un año atípico porque de momento no hay malas noticias. Pensaba que era pesimista y todo eso, pero lo cierto es que todo se resume en la tendencia. Cuando tiendes a que las cosas te salgan bien, eres algo optimista, y conforme la tendencia se continua, sigues siéndolo e incluso lo eres más. Obviamente, lo mismo en el caso contrario.
Me han dado la beca. Ha sido únicamente en el último año. Pero me la han dado. Tuve que ponerme como dependiente de mis padres sin serlo, pero quién piensa en egos cuando se trata de dinero, amigos. Se lo he dicho a mi madre y se ha echado a llorar. Me ha dicho que me quiere. No es por el dinero. Sé por qué es. No estamos acostumbrados a las buenas noticias. Nuestra vida no ha sido mala, pero no hemos tenido alegrías. Es así. Yo creía que era pesimista, pero no lo fui nunca. Simplemente la vida me tenía un poco asfixiado, un poco puteado. Y de aquellos polvos, estos lodos (con perdón). Y bueno, ahora parece ser que ha aflojado un poco. Dios aprieta, pero no ahoga. Aunque algunos quizá hayamos estado al borde de la cianosis.
Si me sale bien Legal voy a tener que pellizcarme estas Navidades.
Por cierto, al llamar a mis padres, estaban haciendo testamento. Ni que mi familia fuera la de Falcon Crest. Pero cuando se tiene poquito, se trata ese poquito con mucho cuidado... Espero que esto no sea gafe. Pero imaginaos la situación, llamas a casa para dar una alegría y tus padres, en el notario. Creepy.
No miento, sabéis que mi vida puede gustar o no, pero me pasa cada cosa...



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