Le doy a Dios las gracias
-y eso que le gruño más que hablo-
por haber nacido en el Sur,
el que me llena la boca,
en donde
las viejas aún se sientan en la calle
el Sur
de los pueblos encalados
y la sonrisa tatuada
en los corazones.
El Sur
verde y blanco donde el sol
nos riega cada mañana
y tenemos atardeceres de postal cada tarde
con Sierra y Mar, con
sonrisas tatuadas
en los corazones.
Donde nos saludamos muy contentos
y paramos los coches para decir hola,
donde los viejos se quitan las mascotas
donde nos comemos los erizos y las lapas
sin poner caras de asquito,
donde nos bebemos la vida, oiga,
donde sonreimos
porque aunque no podamos queremos.
Somos
el lujo de este país, la gloria y la alegría
nadie puede con eso
somos la clave, Andalucía
es el futuro,
sólo que no acabamos de creerlo.
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