sábado, 29 de septiembre de 2012

Carencias

Os voy a contar una pequeña historia aburrida. Pequeña, porque es corta y es la mía, y aburrida porque lo digo yo, que para eso es la mía.
Supongo que algo nos conocemos, lo cual es nada. Si te parece todo esto un pozo de conmiseración y llanto quizá tengas razón. Realmente no sé qué es este blog. Es un desahogo, es un espacio para la creación, es muchas cosas, y ninguna. Últimamente estoy algo gallego.
Alguna vez me han dicho que me quejo bastante, así que debe ser cierto. La sensación de timado de la vida nunca me ha abandonado. Os voy a dar unos cuantos motivos. Que igual os parecen una puta mierda pero, oye, son míos.
A la edad que tengo, la mayoría de gente de mi edad tiene, no necesariamente, niños, casa, trabajo estable. Lo que se dice una vida.
¿Quiero yo eso? No lo sé. ¿Debería quejarme, si no lo sé? Ni lo sé ni me importa. Los debería cada vez me importan menos.
La cuestión es, al menos como yo lo veo, que debería tener derecho a esa opción.
La mayoría de gente de mi edad se ha enamorado, desenamorado, trabajado y conseguido meter a sus padres en una hipoteca de cojones. O en algún punto del proyecto casa-muebles-children.
Han perdido o no sus trabajos, pero siguen con la casa, o con los níños o con los muebles o con algo.
Y yo me perdí en algún punto del camino, atrapando mariposas con las manos, siguiendo sueños, sentado en un sofá de frustraciones.
Lo he superado, he movido ficha, me he puesto a currar y pagarme los estudios, dejarme una pasta. Tengo un coche de segunda mano que se llama Corso y es la caña.
Pero ese vacío. Ese vacío nunca ha dejado de acompañarme.
En principio pensé que era por mi romanticismo, por querer enamorarme a toda costa, no sentirme solo. Pero no nos engañemos, después de nueve años solo es lo que mejor ser hacer. No enamorarme, sino estar solo.
No es tan malo. Pero esa sensación de vacío continuaba,
¿El trabajo estable? Oye, puede ser. ¿La casa? ¿A quién no le gustaría?
Aunque no es eso. Es mi derecho a tener una vida, a que fluya, a no sentir que dejé diez años en alguna parte. Dónde los habré puesto, oye.
A querer algo y que no me cueste seis años y más de un millón de las antiguas pesetas.
Algo de dificultad está bien, le da vidilla, pero creo que no estaría de más algo sobre ruedas, y no, no es un coche nuevo. Ni una bici. Tampoco un monopatín.
Y bueno, en estos nueve años, sólo me ha llegado a gustar una chica, una que no llegué a conocer. Claro que ¿quién cojones conoce a alguien?
Y todo es difícil, y cansa. Y ves a la gente dar saltos sobre grietas que tú no puedes saltar por alguna extraña razón. Y se quejan, y tienen vidas cargadas de monotonía, sin valorar el hecho de llegar a casa y sentarse a ver la tele con esa persona, a discutir con ella, a disfrutar de la monotonía que lo invade todo.
Me he acostumbrado a ser un observador de la vida, un watcher, un observer de Fringe.
Es cierto que dentro de poco -espero- tendré ese trabajo por el que tanto he peleado, esa casa con dos gatos -el gato y yo-, y lo otro vendrá o no vendrá.
Pero joder. Joder. Joder. La vida pasa rápido y siempre me he dado cuenta. No me gusta insistir, pero querría que todo fluyera un poco, la verdad.
Y claro, claro que sé que nadie atiende ese ni ningún otro tipo de petición.

5 comentarios:

Prosi dijo...

El otro día leí una frase que me gustó " Ningún atajo lleva a un sitio que merece la pena ". Y la otra es brasileña " Si tienes un mal día no te enfades con la vida: enfadate contigo mismo por no saber surfear la ola ".
A ver, son nueve años. O diez. O treinta. Pero la casa el coche y el perro es el precio de la mediocridad. Decía Balzac que "conformarse es suicidarse cada día ". Así que qué le jodan, ud se merece no una casa-coche-perro sino algo EPICO. Y a disfrutarlo. No me sea emo, pintese una sonrisa y en pie :-P A ver si me voy a tener que poner en plan sargento.

hamlet dijo...

Jajaja... muchas gracias, pero que llegue YA lo épico de una puta vez xD
Me recuerda a una grandísima frase surfera que no sé yo si es del que me la dijo o de Australia (estuvo por allí el tio): no hay malas olas, hay malos surferos.
Y todo cuadra de repente, no?
Pero conste, no soy emo, es que a veces tengo que desahogarme y quiero dar algunos motivos de tanto gruñido.
Abrazo, se me cuida.

Inveni me dijo...

No estás solo. Aunque bien sé que esto no siempre ayuda a "surfear las olas"; me he sentido absolutamente identificada con tus carencias.
He estado buscando algún mail en tu blog para decírtelo porque me produce muchísimo pudor pronunciarme en público, sin embargo, por primera y última vez creo que merece la pena romper con él.

hamlet dijo...

Muchas gracias, siempre hace mucha ilusión que alguien que no conoces te comente el blog. Sólo espero que te guste y no te deprima :P Sé bienvenida :D

Inveni me dijo...

Bienhallada.
Y de deprimirme nada, más bien al contrario. Sentirse identificada con algo o alguien supone compartir inquietudes, sensaciones, pensamientos… y eso siempre estimula y reconforta. Ya veo que además de ser también treintañera, no soy la única en preguntarse de vez en cuando; ¿ser, o no ser? :-)

Hace un ratito he recibido un mail que contenía este texto:

"Dicen que todo lo que estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos".

Bueno, no deja de ser un mail de esos de reenviar a x número de personas, pero lo que me ha llamado la atención es el mensaje en sí. Me ha gustado porque me encantaría que la realidad fuese de esa manera, (ser encontrada por lo que buscas debe ser fascinante). Pero no estoy nada segura de que las cosas funcionen así. En cualquier caso es una bonita filosofía.

Alguien dijo que “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.
Creo que la gran cuestión es si seguir o no seguir soñando mientras se juega, Hamlet.
Y sobre todo, ¿se puede elegir algo así?.
Yo, a día de hoy, no lo he conseguido. A lo mejor es cierto que estamos hechos de sueños (se cumplan, o no).

Gracias a ti.