casi las cuatro
los jóvenes veven, biben
algunos poetas tantean versos
con ese toque leve de impostura
ese vestido que algunos compramos
-siempre de saldo, claro-
esa impostura, digo
heredada o innata, de serie, who knows,
del que se cree poeta o se sabe
o se sospecha o quizá/ may be
sospecha que no lo es ni lo será nunca
que uno es un intruso, un actor, una fachada
que el verso que escribe es ficticio
o quién sabe si facticio.
y son casi las cuatro,
la vida pasa y algunos tecleamos
pensando o pasando la vida o las vidas
o las bebidas
pensando el próximo verso o el penúltimo.
Me decía un amigo
que lo peor no es la derrota, sino
acostumbrarse.
Me decía, mientras tiraba la penúltima colilla
-le encantaba ponerse meditabundo
con la pose etérea de galán desengañado-
"lo peor es siempre acostumbrarse,
no sacar las garras, darse por vencido"
qué razón, cuánta verdad, y sin embargo
deja que te añada
que he aprendido que a veces la derrota es algo dulce
y existe algo peor que acostumbrarse
a ella: no atreverse.
Y digo esto
con la tranquilidad de quien perdió lo que esperaba
y tendrá que buscar otra cosa o conformarse
y así es siempre la vida.
Te lo digo sinceramente, desde mi calma
serena y cálida o fría y tranquila, según se mire
de noche a las cuatro de la mañana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



1 comentario:
Hace poco leí una cita de Balzac, que decía que " conformarse es suicidarse cada día. " Me gustó y se la paso. ¿ De qué sirven las poses si no es para tomar aliento entre asalto y asalto de la vida ? Luche, vive, aprenda, disfrute. Y cuando fracase, que todos lo haremos, riase de ud mismo, del mundo o de la vida, de lo que mejor le venga a mano. Y a por ello otra vez. Ya lo cantaban Rage against the machine. " here we go again ! ".
Publicar un comentario