Supongo que desde que uno se aventura a escribir, como cuando desde que uno se aventura a lo que sea, todo se reduce a cuestiones de ego. Todo se reduce a lo hago bien o lo hago regular o lo hago como el orto. A ése lo hace mejor, o a mira aquella qué mala es, con lo bien que hago yo esto, etc.
En este caso hablo de mi ego poético. No exagero si os digo que no acaba de gustarme casi ninguno de mis poemas. He conseguido, con el paso de los años, quererme -y quererlos- un poco y llamarlos poemas sin complejos. Sin muchos complejos. Pero raramente me gustan. Aunque algunos hay que sí, claro.
Va a salir un recopilatorio de una revista en la que solía colaborar. No enviaba mis mejores poemas, o son mejores ahora que en aquel entonces, al menos para mi gusto. Vamos, que me haría ilusión figurar en la recopilación pero dudo que me elijan.
Stay tunned for more happy days.



1 comentario:
A mí me llamas si pasa eso, ¿eh? Nada de enterarme por "la prensa".
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