Me acabo de dar cuenta de que, como romántico gilipollas, llevo mucho tiempo, toda la vida, esperando que me rescaten, esperando refugiarme en una sonrisa y en una conversación inteligente-picante con happy ending. Pero la vida no es así. Al menos no la mía.
Podría dedicarme a leer libros de autoayuda y convencerme de que no, de que no es que mi vida hace tiempo que es un poco mierder, sino que son mis pensamientos los que me hacen pensar eso. Pero no, amigos, una polla para los pensamientos, aquí se escribe de hechos, y se escribe con las tripas.
Podría deciros que me planto, que paso de esperar un rescate y tal, pero me conozco, y aunque soy un desesperanzado, no acabo de perder la esperanza. En las pelis queda superbonito, pero en la vida real es muy rollo.
Lo que sí puedo deciros es que se me han acabado las bengalas.




2 comentarios:
Muy buenas.
Aquí otra residente con similares paranoias mentales. Congratulo tu poesía y tu crudeza.
Un saludo :)
Hola! Bienvenida a mi humilde y oscuro blog. Un saludo!
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