lunes, 24 de febrero de 2014

Mañana tengo otra semana por delante

y dos guardias. Hace tiempo que estoy pensando que no estoy contento con mi vida. Y es curioso, porque tengo empleo (al menos cuatro años y 3 meses más), tengo algo de dinerillo, tengo para mis caprichos, el asma me está respetando (al menos a doble dosis de symbicort) y las rodillas también, de momento.
Hoy le he pedido a mi padre un tranxilium. No suelo drogarme. No al menos con drogas legales. Últimamente la ansiedad me está ganando terreno. Me voy a correr, trato de no pensar demasiado, sólo fumo en las guardias de puerta.
Me pregunto si lo que me hace falta es un polvo. Ya sabéis, para desdramatizar tanta mala guardia y vida vacía.
Hoy le he pedido a mi padre un tranxilium, y me ha jodido que me pregunte que si va todo bien en el trabajo. Le agradezco su preocupación. Pero en mi escala de valores el trabajo, si bien es claramente vocacional, es lo último.
Lo que no va bien es todo lo demás, papá. Eso he ido a decirle, y las palabras se me han atragantado en la garganta.

Las guardias de puerta ya están más o menos controladas, me quedan 3 meses para ser R2 (quizá sea ansiedad anticipatoria del síndrome del busca), pero esta sensación de descontento con la vida me está pudiendo. Otras veces tuve que tirar de medicamentos una temporada y la cosa fue bien, el elemento estresante exógeno se fue diluyendo con el tiempo, como debe ser. Esta vez parece que no hay causa aparente. Desconcierta.

(Otra cosa es cómo ha sido mi vida hasta ahora, y cómo han sido mis circunstancias, que claro, marcan, y que no os voy a contar, curiosos).

El otro día en Primaria me quedé frío. Llegó una chica de mi quinta más o menos, unos 38 o así. La habían dejado el 14 de febrero, después de 10 años (yo pensé mira, por lo menos no te han dejado por teléfono, chata, y has disfrutado de 10 años de relación, o por lo menos no te han corneado). El caso es que quería YA, eso era un lunes 17, ansiolíticos y antidepresivos.

Yo pensé que era una pose un poco maricona, desde el respeto, pero bueno, cada cual maneja sus problemas y ansiedades a su modo y tal. Pero lo que pensé, sobre todo, es en la de veces que hablé con alguien con esa sensación de agobio, de no poder llenar el pecho de aire, de sentirte mal. Cuántos meses hasta decidir tomarme algo porque la verdad es que estaba mal. Y pensé en lo que se cuida la gente y lo que aguanto yo y me dije basta.

Y pensé en que la mayoría de gente que conozco ha viajado. Ha estado en París, en Londres, en Roma. Y yo he estado o currando, o ahorrando, o pasándolo regular, y sobre todo solo.

Y no, encontrar a alguien no es la solución a mis males, pero joder, quizá sea un buen parche.

Pero lo que quiero decir no es eso, sino más bien lo contrario. Yo no busco a alguien como solución a una soledad más o menos dura (estar solito tiene sus ventajas). Yo lo que quiero es no estar mal. Yo lo que quiero es empezar a vivir. Puestos a salvar vidas, creo que tengo derecho a encarrilar la mía. Ya lo dice mi futuro tatuaje: "Medice cura te ipsum".

1 comentario:

Elphaba dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en que tienes que empezar a vivir. Ese es el problema, que no vives, pero no porque no puedas, sino porque todo se queda en un "me gustaría" y al final lo que haces es lamerte las heridas de lo que no tienes y no haces en lugar de empezar a andar hacia lo que tienes, puedes tener y puedes hacer. Y no, que únicamente ver las miserias y alegrías de los demás y compararse todo el tiempo no sirve de nada.