domingo, 6 de abril de 2014

Weekend stuff

Anoche salí. Bueno no, la noche me pilló en la calle. Salí de casa después de que acabara el partido del Atleti, que empezó a las cuatro y media, una hora mala en la que el bar estaba cerrado. Tenía por delante una buena tarde de sábado, fútbol (jugaban Madrid y Barça, y la liga está en juego, es emocionante) y cerveza.
Había quedado en quedar con una chica, pero sin intereses sexuales, no malpenséis. La conocí cuando era una adolescente y mantenemos la amistad, aunque no el contacto. Hablaríamos sobre todo un poco, y sobre mi futuro gato que adoptaré próximamente (lo de "comprar" animales me parece una aberración).
El plan era ese, ver el fútbol, beber cerveza, pasar un buen rato en el bar con los parroquianos y ver qué plan surgía.
Y bueno, la chica al final no pudo quedar, así que a la hora de cenar tiraría para casa. Sin embargo, un grupo de 4 chavales me invitó a que fuera a cenar con ellos. Y así hice, un poco en plan Sr Ale. A veces me siento como un autista temerario.
La cena estuvo bien, quizá un poco fuera de lugar yo con esos chavales tan distintos a mí en algunas cosas. Era un grupo clásico de tios. Hablamos de sexo, de tías -bueno, hablar hablar sólo habló uno, y se hartó de contar anécdotas-, lo normal. Me dí cuenta de la enorme cantidad de vueltas que le doy a las cosas. Una barbaridad, es como si me viera desde fuera. Los chavales eran tipos normales, ni feos ni guapos, tampoco soy quién para valorar. Pero reían, bebían y deseaban a chicas. Era todo bastante normal. Una normalidad de las que molan.
No sé si volveré a quedar con ellos, la noche siguió y acabamos borrachos. Cerré mi bar, como a mí me gusta, y supongo que ellos se irían con alguna chica y con sus risas.

A veces pienso que me hubiera venido bien dar con una chica que me hubiese zarandeado e impedido o dificultado pensar tanto las cosas. Porque pensar está bien, pero pensar mucho es un coñazo y pensar muchísimo es casi invalidante. Es como esa canción de Ariel Rot
 
Por supuesto no digo que si apareciera una chica la vida me iba a cambiar de la noche a la mañana. Me refiero a que siempre viene bien una ayuda externa. Si tiene tetas, mejor.
Otra reflexión que me hago es si atrae más el rollo normal o el rollo tío-sensible-cínico-poeta-atormentado. Yo creo que el rollo normal.

En cualquier caso la noche estuvo bastante bien. Ahora queda la guardia del martes, la guardia del sábado, la guardia del otro martes y el parón de Semana Santa, que me pilla sin guardias. Ouh yeah.

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