viernes, 10 de diciembre de 2010

La Navidad acaso con su tono ocre...

y con sabor agridulce de marejada,
de ausencias sentidas, buscadas o forzadas,
de dictadura fascia,

de felicidad hueca,
de corazones falsos, de risas impostadas,
de espumillones necios,

de campanadas secas,


vuelve mediocre cada año insensible

a los corazones que lloran pérdida
o a los que enferman o lloran o sangran

o piden,
con ansia o sin ella, resignados
a esta férrea decadencia
de consumismo vestido de fachada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen comienzo