Después de tantos años sin oler uno llega a acostumbrarse. Bueno, tras ser diagnosticado -y tratado, en ello me hallo- de poliposis nasal, la cosa cambia. Quizá parte de la oscudidad se vaya. Una parte se la lleva mi futuro como médico, y otra mi olfato recuperado. Faltan cosas, desde luego, pero los cambios rápidos nunca me gustaron. Prefiero las transiciones.
Todo fluye. Nada permanece. Y sin embargo, soy y no soy el mismo. Creo que es hora de dejar atrás tanta penumbra, y abrir los ojos a la vida y a la luz.
Perder un sentido es una puta mierda. Y tengo que darme la razón, cuando las cosas comienzan a salir bien es más fácil, bastante, ser positivo.
Poco más que contaros, me encuentro bien, quiero volver a correr después de carnavales -el asma anda bastante bien controlado- y sobre todo me encuentro mejor. Más optimista, más positivo, un poco más maduro, algo más crío. Cometiendo errores, sí, pero aprendiendo de ellos más rápido. No me quejo. Voy a intentar dejar de hacerlo. Cuidaos mucho.



2 comentarios:
SIn duda este es el momento en el que tenemos que quedar para ir a un freidor, con mucho adobo.
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
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