domingo, 8 de septiembre de 2013

Vamos a tener que ir dejando de jugar

Me hace gracia, hacemos
como que vivimos en mundos similares cuando siento
que somos de galaxias contrapuestas.

Nunca quise ser especial, siempre, es más
quise ser uno de tantos y resulta
que no importa
si lo fui o no, especial o normalito el caso
-encabalgamientos aparte-
es que hace demasiado
que me siento solo, y cuando digo
solo es
verdaderamente solo.

Poco más. Eso,
que me hace gracia como hacemos
como que vivimos en mundos similares cuando siento
que somos de galaxias contrapuestas.

Tú vives entre flores o eso digo, porque
desde estos vertederos
cualquier mierda tuya es una rosa florecida.
Tú no te das cuenta, desde luego,
porque cada rosa tuya es un día más de esos entre cientos
pero
desde estos vertederos
un día de esos basura es una rosa florecida.

No tengo que explicarme, este poema es mío y sólo mío,
me lo dedico con cariño o sin él, áspero,
como los zarpazos de la vida o de las putas.

Solo que, aviso a navegantes, vivimos en mundos opuestos
y hablamos idiomas diferentes.
Lo he intentado, he intentado comprederte o comprenderos o lo que sea.

Pero espero que entiendas o entendáis
que sólo cuento conmigo entre mis filas,
y debo quererme o intentarlo, lejos
de todo lo que no sea yo mismo, con
mis mierdas y poemas, mis ansias y
mis faltas, mis encabalgamientos
mis desventuras o lo que sea,
lo que sea,
 pero conmigo.

1 comentario:

Prosi dijo...

Desde el mayor respeto y admiración, vayase ud a por pipas, doc. Un abrazo desde el norte. Y me permito recordarle que
"Las chicas monas
nunca consiguen
quedarse solas. "