Ideologías aparte, esto del mamoneo del G-20 raya lo esperpéntico. Parece esa típica escena de telefilm americano donde el chico/a inadaptado espera que lo inviten apoyado en las taquillas. Que digo yo, que si no nos invitan lo mejor es no ir, no suplicarle a todo el mundo que te inviten, o enviar al amigo Sarkozy a que "haga gestiones".
Podría pensarse que sí, que tenemos cosas que aportar, y puede que sea cierto (puede), pero si no cuentan con nosotros lo mejor es pasar. Al menos, es lo más digno.
Sorprende que Italia tenga todavía una economía superior a la española, pero bueno... que le vamos a hacer. Se ha confiado tanto en el ladrillo que parece que nos olvidamos de lo del derecho a una vivienda digna... y la economía ha petado. Seamos sinceros, con respecto a nuestro motor económico, poco más tenemos. Sorprende, asimismo, que gobiernos tanto de derechas como de izquierdas hayan mirado a otro lado. Va a ser verdad eso de que no hay tantas diferencias entre los dos partido principales...
Tanto es así que hay mucha gente -como yo, sin ir más lejos- que ha renunciado a tener una casa en propiedad. No está el horno para bollos. Por no hablar de la cantidad de gente que se va a ver obligada a rescindir -si fuese posible- su hipoteca, en vistas de que no pueden pagarla -vamos, todo un sueldo.
Por no hablar del paro, que por la crisis de la construcción va a aumentar un huevo o incluso dos, vamos a volver a tener un montón de parados que van a buscar empleo en otros sectores... como si los hubiera.
Y así, en estas condiciones, queremos ir a toda costa a la dichosa reunión, como si nuestra economía fuera la caña -de España-, y miramos ojipláticos cómo no cuentan con nosotros.
Somos, creo, el perfecto ejemplo del desgraciado adolescente Brian que espera a que su adorada Peggy Sue le diga que sí, que quiere ir al baile con él. En fin.



1 comentario:
Pues sí, hijo, sí. Lo mismo digo. Un poco patético lo de mendigar una invitación al baile.
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