domingo, 30 de noviembre de 2008

Un año y dos meses

Si no recuerdo mal. No sé si sabes que soy un desastre para las fechas. Un año y dos meses después no es mal momento para decirte que no te he olvidado, que me acuerdo mucho de tí (a veces pasa mucho tiempo entre cada vez que te recuerdo y a veces pasa poco, pero creo que eso es normal, incluso inevitable) y que la vida pasa, pero no el recuerdo.
A veces con tristeza, a veces con alegría... el color del recuerdo es siempre alegre, es tu ausencia lo que lo entristece... como si fuera culpa tuya, me dirás. Ya sé que no. Uno no decide estas cosas. Puede que tal vez intente evitarlas, eso sí. No pusiste mucho de tu parte. Aunque qué quieres que te diga, lo comprendo en parte. Soy un poco parecido a ti en eso. Sólo un poco.
Por aqui todo sigue mas o menos igual, pero supongo que estás enterado de todo... siempre te gustó, y no creo que hayas cambiado a estas alturas.
Sigue todo igual, aunque para qué negarlo, todo es un poquito más triste desde que te fuiste: la tristeza encontró un buen hueco en tu ausencia...
Los recuerdos me asaltan en momentos y lugares insospechados. Quizá por sensibilidad, porque yo soy así o por todo lo contrario, pero es la verdad: me acuerdo de tí en situaciones variopintas e insospechadas... que si trabajando, que si andando por la calle, en el coche, en la cama, qué sé yo. Mira, ahí tienes otra cosa en la que somos parecidos: muy muy sensiblones, dejando que sea un poco en el fondo, pero muy muy sensiblones. Hasta que a veces se nos escapan las emociones, ¿verdad?
No sé muy bien qué contarte, qué decirte. Si habrá más ocasiones o esta será la primera y última vez que te escriba.
Bien mirado, podría ser una especie de terapia, no? Tiene algo de gracia. De melancolía y de gracia, cinismo o humor negro.
Lo que sí te puedo contar es que como sabes sigo estudiando, ya estoy en tercero y me alegro mucho de haber empezado esta aventura. Creo que soy bastante feliz. Sólo me faltaría encontrar el amor. Ya llegará, supongo.
Pero todo esto ya lo sabes, porque sé que me miras desde el cielo, porque sé que vives en mi corazón y estás conmigo. Porque sé que me quieres como yo te quiero, padrino.
Porque sé que sabes que hay días que te recuerdo, por la cara, y que te quiero mucho desde lo más hondo de mi corazón, y que me siento orgulloso de ti y de nuestro apellido, de nuestra sangre con sus cosas; con lo bueno, que es mucho, y lo poco malo, que es normal que algo haya.
Porque sé que sabes que quiero ser el mejor de la familia, que a veces creo que me falta poco y a veces mucho, pero que lo intento casi a diario, que todos os sintáis orgullosos de mí, que sea digno de nuestro apellido. Que sea como tú y tus hermanos, que hay mucha buena cosa por copiar, aprender y enseñar.
Que te quiero mucho, tito.
Que no te olvida este sobrino locajo tuyo.
Que estás en mi corazón, un año y dos meses más tarde.
Que te echo de menos,a veces más y a veces menos.
Que se me hace rara Batalla del Salado sin verte sentado en uno de sus bancos.
Que a ver a quien le doy los puros de las bodas ahora.
Que te quiero mucho, tito, y que sé que volveremos a vernos.
Algún día.

4 comentarios:

Vitote dijo...

Nostalgia, esa rara y a veces dulce enfermedad.

A cuidarse

Elphaba dijo...

Vaya, no sabía que habías sufrido una pérdida tan grande en ese tiempo. Pero mira que eres comunicativo. Siento no haber estado cerca para apoyarte. Un beso.

Nebulina dijo...

:*****

hamlet dijo...

Vitote: tienes mucha razón... lo malo es que cronifique... muy poético tú ultimamente, eh? ;P
A cuidarse.

Elphaba: Mea culpa. Pero lo llevo bien. Son días. Pero yo sé que aunque lejos tu siempre estás cerca. Un beso.

Nebulina: pues tengo días así, pero qué le vamos a hacer. Me puse a escribir y me salió este post. Un poco triste, sí. No pretendía entristecer a nadie.
Un besito.