Será la luna.
A veces pienso en ella, no en la que fue, sino en la que será. Dónde estará ahora, qué estará haciendo... ¿Con quién? ¿Existirá? ¿Soy determinista? No debería, pero sí. Creo que nuestra vida está escrita. Creo que hay un plan.
Y ahí está el tema. ¿Qué pasa si lo planeado es que me quede solo? Ese plan no me mola nada. Soy de los que necesitan el amor para respirar. Si no tengo amor, al estilo de la carta de San Pablo a los Corintios, no soy nada. Nada me importa. No exagero. Eso quisiera yo, ser diferente. Nada. Si acaso la medicina.
En este aspecto, me gustaría ser diferente. No ser tan amordependiente. No pensar más en ella que en mi, no pensar que es un milagro que respire, que me mire, que duerma a mi lado. No pensar que un beso suyo vale todo el oro del mundo. Que no importa lo que venga si ella está a mi lado. No verlo todo más bonito, menos estéril, menos árido, menos triste. No verlo todo de colores vívidos, no oler las flores ni sonreir como un bobo por la calle. No verlo todo más feliz, más positivo, más alegre. No verlo todo mejor tan sólo porque existe, está a mi lado y me quiere.
No quedarme embelesado con su pelo, no mirarla mientras anda y notar como me enamoro más y más a cada segundo. No enamorarme de sus andares, de su mirada, de su sonrisa, de su olor, de sus suspiros, de su voz ni de su boca, ni de su cuerpo ni de sus palabras.
No demostrarle cada día que la quiero, para que no se confíe, para que no crea que lo tiene todo ganado aunque así sea desde el primer momento. No decirle a cada instante que la quiero, que la deseo ni que la necesito más que el aire que respiro. Resulta tópico, pero es cierto. En mi caso, al menos.
No decirle ni demostrarle lo mucho que me aterra una vida sin ella, con ese vacío que me devora el alma cuando me quedo solo y nada me importa, con ese agujero negro por corazón. Que es ella y sólo ella la que me trae la calma, la que me regala serenidad en todo momento, con la que cuento para cada decisión de mi vida aunque no le afecte, aunque sean sólo cosas mías. No decirle ni demostrarle que lo es todo, ni más ni menos, sin más retórica. Cuatro letras.
Será la luna. No confesarle los miedos que me atenazan, las inseguridades que nadie sabe, los secretos de mi alcoba y de mi vida, lo que pienso de la vida y de la gente.
Y que me entienda. No explicarle que me resulta simplemente mágico que me entienda, que admita y comprenda que yo soy una fuerza de la naturaleza, unos días tormenta y otros calma, que a veces me voy hasta de mí mismo, y que no puedo evitarlo porque lo he intentado una y mil veces y forma parte de mi ser, parte de esto que no es sino un eterno poeta atormentado. Y poco más, quizá un futuro buen médico, con un puntito triste.
¿Y si no la encuentro? ¿Y si el plan es que me quede solo? ¿Qué haré con una vida sin amor, que es lo único que quiero y lo único que me importa? ¿Cómo explicarle que si ella no está de repente todo se desvanece?
Que mis noches se llenarán de escritos como este, que mi vida será un eterno fundido en negro, y que de vez en cuando me pararé a preguntarme, esas noches, si ella existe, si llegará a conocerme y a quererme.
Cada cierto tiempo me asaltan pensamientos como estos.
Será la luna.



3 comentarios:
viendo como me he levantado...sí, será la luna.
Un besazo!!
Estás enamorado del amor! :D
"¿Qué andarás haciendo ahora? hecha una madeja en el sillón, dibujando constelaciones en los huecos, de los cuadros que aún faltan por colgar"
Estoy de acuerdo, empíricamente se demuestra que no podemos luchar contra lo escrito, y anoche tuve una pequeña muestra de realidad.
En estos días en los que "el amor" se ha convertido en una mera transacción, es bonito que se mantenga "la resistance" y que sigamos luchando por lo que realmente importa en la vida y que mucha gente no quiere ver.
Como decía Bob Marley:"Iluminad la oscuridad"
A cuidarse
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