domingo, 23 de noviembre de 2008

Superhéroe

Soy un desastre de persona. Hasta la médula. Lo sabe quien me conoce, y lo intuye quien comienza a hacerlo. Buena gente, un poco pesado, graciosillo... pero un completo desastre.

Todo desaparece cuando me pongo un pijama. El color es lo de menos, aunque me falta por probar el azul. Todo, todo, desaparece.

Cuando me visto, a veces tengo la sensación de que dejo de ser yo, y aunque parezca increíble a veces incluso lo noto, casi físicamente. Se van los miedos y las inseguridades, se van las paranoias y los pensamientos que a veces me asaltan por la cara, sin avisar... queda el profesional, el que se defiende haciendo lo que sabe hacer y pensando como se debe pensar, sacándolo todo en su justo momento de su cabecita y de lo que aprendió, vio, estudió, de lo que le enseñaron, de lo que no...

No es que sea como Jekyll y Hyde... sigo siendo desordenado, sigo siendo un graciosillo, y sigo siendo yo, pero es diferente. Como si todo lo que profundamente sé que no es útil me abandonara. A veces tengo la sensación de que el tipo del pijama tiene las cosas mucho mucho más claras, y que sabe lo que hace. Y me choca que yo, como contrapartida, sea... como soy.

Me explico mal, lo sé, pero es que... cómo decirlo? El tipo del pijama sabe casi siempre qué decir, cómo decirlo, y se pasa toodo el día intentando ayudar a los demás sin esperar ni siquiera un gracias. Claro que le gusta oirlo, pero no lo espera. A veces tengo la sensación de que el tipo del pijama es buena gente. Buena gente de verdad. Soporta las conversaciones más duras y/o ridículas o estúpidas o indignantes y/o etc. con una profesionaldad pasmosa... El tipo del pijama, os lo aseguro, a veces se comporta como un superhéroe...



A veces yo querría ser como él. Pero no me sale. No hay manera.

Ya os digo que yo soy un desastre de persona.

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