sábado, 8 de marzo de 2014

Un ejemplo

Me estaba vistiendo para irme cuando de repente han entrado mi padre primero y mi madre después, a contarme por qué se han peleado o discutido por enésima vez. Yo me pregunto, y quizá suene a egoísmo, pero me pregunto por qué no se plantean el esfuerzo de no venir a contarme lo obvio y dejarme ir -aunque sea una por una puñetera vez- a cualquier tipo de evento sin sombras en el alma.

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