lunes, 23 de enero de 2012

Va por ti, chico

A veces, cuando escucho alguna canción, supongo que como nos pasa a todos, me transporto a una época exacta de mi vida. Y escuchando esta tarde-noche a Beck en Beautiful Way me he retrotraído, esa expresión, a una época en la que era un chaval que apenas tenía sueños además de enamorarse, que apenas se dignaba a aspirar a hacer otras cosas, a salir de espirales. Un chaval que quería hacer cosas, inquietísimo, al que le gustaba la pintura, la música, la fotografía, la filosofía, el arte, las letras, escribir, leer, la astronomía... y que apenas tenía acceso a nada de ello. Con una leve sospecha de "y por qué no voy a a ser genial?" y con la losa de creerse mediocre o poca cosa... víctima de un inmovilismo que lo condenaba a no hacer nunca nada. O dicho de otra forma, siempre hacía lo mismo.
Es duro tener al enemigo cerca. Demasiado cerca. O no saber quién es el enemigo. O sospecharlo. O temerlo. Y saberlo a la vez. En fin.
Ese chico que era un enfermero que saludaba a todos sus pacientes. Que hacía los avisos a domicilio a pie (con su discman y su mochila), en invierno acabando como una sopa y en verano sudando como un cerdo. Ese chico buena gente pese a tener una angustiosa sensación de locus de control externo sobre su vida. Ese que cedía una hora y media más o menos cada turno para asegurarse de que una sonda era permeable (a veces el pipí no sale ipso facto pese a estar en vejiga, sobre todo en algunos vejetes), para hacer curas a horas que venían mejor a familiares-cuidadores, o para hacer el gilipollas, para intentar tener contento a todo el mundo. Ese chaval que no sabía aún que las sonrisas cotizan a la baja, y que muy poca gente valora al que las derrocha noche y día.
Ese chaval que era, carajo, un buen chaval, un tio buena gente. Aquel chico tímido que salía feo en todas las fotos. Un tio que ahora contemplo y ante el que tengo que decir: cojones, eres complicado de cojones, pero eres un buen tipo. O al menos intentaste serlo siempre.

Así que te voy a dar las gracias, y voy a hacer públicamente lo que nunca he hecho, decirte que vales mucho, que te quiero, que no gruñas tanto, que sigas amando tan intensamente y no dejes nunca que te cambien, que sigas haciendo como haces, cogiendo lo bueno de los buenos y aprendiendo qué no hacer de los malotes. Que sigas sin callarte, que no te calles una, que seas espontáneo, que desarmes a todo el mundo con tus cosas, que sigas siendo ocurrente y polémico... bueno, intenta ser menos polémico. Y no estés tan enfadado. Aunque tengas esa sensación de timado de la vida (xD). Estás viendo que de vez en cuando los sueños se cumplen. Vas a ser médico. Vas a hacer lo que querías: no vas a cuidar, vas a curar, te vas a ganar la vida ayudando a los demás, y sin pisar cabezas. Sigue así, tio, no dejes que te cambien. No lo han conseguido en 34 añazos. Que no lo consigan en otros 34 al menos. Mantente con vida. Disfruta, disfruta sin pensar en nada ni en nadie, dedícate a ti mismo aunque te enamores como un perro. O gato... no, tú eres muy perro. Hay cosas que no pueden cambiarse. Sé buena persona. Intenta follar más. Sigue abrazando tantísimo. Sigue siendo el mismo. Cada vez te acercas más al tio que te propusiste ser. Lento, pero seguro. Sigue inexorable, sigue. No dejes que te cansen. Aguanta, que no todo son obstáculos. Descansa y sigue con la lucha. Y por qué no, quizá cambies el mundo. Por lo menos la parcelita que te ha tocado.

Y no te enfades tanto con la vida. Ya hiciste las paces, pero tienes que limar asperezas. Los dos sabemos que si te hubieran dejado habrías escogido el modo "difícil" pese a saber que lo más inteligente era escoger el de "fácil". No preguntes por qué. No llego a tanto. Te quiero. Intentaré cuidarte mejor.

1 comentario:

Elphaba dijo...

QUé cosas, yo conozco a un tipo igualito que el tuyo, y también le quiero un montón.